DESPUES DEL DILUVIO BABEL “CONFUSION”

La palabra *Babilonia* quiere decir confusión. Esto se refiere al lugar y origen de la confusión del idioma o donde se tiene diferente alocución que causa que la confusión iniciara. Confusión o Babilonia adicionalmente quería decir no ser capaz de decidir, determinar, o pensar y entender según un idioma o interpretación.

Al momento de esta *confusión* en Babilonia entre la simiente de Nimrod y su culto místico, encontramos una pequeña, casi no detectada declaración que en los días de Peleg, el mundo estaba dividido. Peleg fue un Rey justo de la antigua fe patriarcal y linaje de Jesús. Había entonces una división entre el misterio de Babilonia y la Fe Mesiánica que llegó a Abraham. Con una nueva interpretación religiosa elaborada por Nimrod y su esposa Semiramis, una nueva interpretación religiosa se inició y este sistema gnóstico místico estuvo detrás de la edificación de la torre de Babel. La confusión que Dios hizo de esta antigua malévola religión trajo caos a Babilonia.

El  capitulo diez de génesis nos relata el comienzo de la repoblación de la tierra a partir de los sobrevivientes del diluvio, o sea, a partir de los descendientes de Noe: sus tres hijos Shem, Jam y Yafet. Cada uno de ellos simboliza una mentalidad diferente: Jam, los placeres corporales; Yafet, el deleite con el arte y la estética; y Shem, el perfeccionamiento del espíritu. Los seres humanos tienen sentimientos, emociones, cualidades, características similares, pero algunos se esfuerzan más que otros por conservar en su conformación los valores humanos.

En su comienzo, los descendientes de Diluvio habitaron en la parte oriental de la llamada “Media luna fértil” de la antigüedad; vivían alrededor de la zona llamada antiguamente Shinar (Sumeria) que es la parte sur de la Mesopotamia Asiática. Todos hablaban una única lengua.

Un dirigente de la raza de Cam, cuyo nombre era Nimrod, consiguió dominar a todos estos pueblos e introducirlos en la idolatría y el paganismo bajo su reinado. Así fue que dirigió e impulsó la construcción de la gran Torre de Babel que simbolizaba la rebelión del hombre contra el Supremo Hacedor. En castigo a esta rebelión cada pueblo comenzó a hablar en un lenguaje diferente, creándose repentinamente una gran confusión, discordia y lucha entre ellos. Las obras de la Torre se interrumpieron y los sobrevivientes se dispersaron paulatinamente a los confines de la tierra. Nimrod permaneció en Babel con su pueblo, donde continuó con su perversidad.


El Rey Nimrod inicia la construcción de la Torre de Babel un relato del midrash.

Midrash (מדרש; “explicación”, plural midrashim) es un término hebreo que designa un método de exégesis de un texto bíblico, dirigido al estudio o investigación que facilite la comprensión de las escrituras. El término midrash también puede referirse a una compilación de enseñanzas midráshicas en forma de comentarios legales, exegéticos u homiléticos del Tanaj (Biblia hebrea). Toma elementos actuales para ejemplificar de modo comprensible textos antiguos. Proviene etimológicamente del verbo hebreo darâs, que significa «buscar, investigar, estudiar».

Cita este relato:

“Kush, el hijo de Jam, engendró un hijo que más tarde se hizo famoso como el infame Nimrod.
En realidad, a Nimrod se le conocen tres nombres. Lo llamaban Kush. También lo llamaban “Amrafel”, como Nimrod, simbólicamente por su caracter “el que incitó a todos a rebelarse contra Dios”.
Nimrod era muy suelto de lengua para convencer a la gente a servir a los ídolos. Era astuto y un asesino a sangre fría.
Cuando Nimrod tenía cuarenta años, estalló una guerra entre sus parientes, los descendientes de Jam y los de Iefet.  Nimrod reunió a la familia de Kush, organizó un gran ejército y con él a la cabeza ganó la batalla tomando a los prisioneros como esclavos.
A su regreso, sus amigos y hermanos se congregaron y lo proclamaron rey.  En este punto Nimrod afirmó ser un poder divino y ordenó a sus súbditos postrarse ante su presencia.
La generación de Nimrod sabía la historia del diluvio y estaban atemorizados que un evento similar volviera a ocurrir. En consecuencia buscaron un lugar seguro donde se pudieran reunir todos juntos y encontraron un valle en la tierra de Babel lo suficientemente grande como para vivir todos. Dios les había dado un valle tan inmenso, precisamente para que luego no afirmen: “Si hubiésemos podido vivir todos juntos en un solo lugar, Dios no habría sido capaz de desplegar su poder contra nosotros. Todos coronaron a Nimrod como rey, y como todos se habían establecido en Babel, era el amo de toda la población de la tierra.

Nimrod sugirió a la gente: “Construyamos una ciudad en la que podamos vivir todos juntos. Levantemos allí una torre muy alta”. La idea fue recibida con gran entusiasmo por todas las naciones. Mitzraim le dijo a Kush y Kush a Put y Put a Canaan, “Construyamos una torre tan alta que llegue a los Cielos y nos pondremos un nombre por si otra inundación nos desparrama por el globo”.
¿Cómo podían pensar realmente que una torre los salvaría de otro diluvio; si sabían de generaciones anteriores que todos los intentos de escapar del castigo de Dios fueron en vano, como lo demostró claramente el diluvio?
“No sabían ni entendían, porque estaban cerrados sus ojos para no ver y su corazón para no entender” (Ieshaiahu 44:18).

Fin de la Torre y Dispersión de la Generación

Dios descendió junto a setenta ángeles y juzgó a la generación.
Dios decidió -Les daré una última oportunidad para hacer teshuvá. Si la aprovechan, los perdonaré aunque no lo merezcan, porque por lo menos reina la paz y la amistad entre ellos.
Dado que la generación no hizo teshuvá, recibió su merecido. Cada segmento de la problación recibió un castigo proporcional a la gravedad del pecado cometido.

El grupo que dijo -Subamos a lo alto de la torre para estar a salvo de otro Diluvio- fue dispersado por todo el globo. Cada uno fue devuelto a la región a la que había pertenecido antes de establecerse en el valle de Babel.

– ­­Aquellos que dijeron: -Construyamos la torre para hacerle la guerra a Dios- se transformaron en monos, espíritus y demonios.

– Aquellos que quisieron que la torre fuera un centro de idolatría, fueron castigados a través de la confusión de idiomas. Dios dijo -Este proyecto perverso pudo ser diagramado únicamente por gente que hablaba un mismo idioma. De ahora en adelante estarán divididos porque carecerán de un idioma común.
En vez de comunicarse como antes en Lashon  Hakodesh (hebreo), la gente se encontró de repente hablando setenta idiomas diferentes. La confusión fue inmediata. Cuando uno se dirigía a sus amigos, sus palabras eran ininteligibles para los demás.
Uno decía -Dame agua. El otro en vez de agua le tiraba tierra encima. Uno decía -Dame una soga. El otro tomaba un serrucho y le pegaba matándolo. Se armó una pelea y un tumulto infernal.
Tomaron sus espadas y comenzaron a matar a sus amigos. La mitad de la humanidad pereció bajo la espada.
¿Cuál fue el final de la torre?
Al tercio más bajo se lo tragó la tierra, el tercio más alto se incendió y el tercio del medio permaneció en el suelo.
Para tener una noción de la enorme altura de esta torre, debemos mencionar que aún la parte que quedó después de la destrucción era tan alta, que si alguien ascendía veía las palmeras de abajo como minúsculas langostas, tan pequeñas parecían desde arriba.”.

Extraído de “El midrash dice” Editorial Bnei Sholem

Su nombre era Nimrod.

La Biblia nos dice:

“Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová” (Génesis 10: 8, 9).

Este “poderoso” cazador cautivó las mentes de aquellas gentes. Según “La Historia antigua a la luz de la Biblia”, p. 54, “Nimrod era tan poderoso y era tan grande la impresión que causó en la mente de los hombres, que el oriente está lleno actualmente de tradiciones de sus extraordinarias proezas”.

Nimrod tenia muchas habilidades, y era un hábil estratega. Organizó la protección de las ciudades a base de murallas, y así fue estableciendo su propio reino. Entendamos que justo después del Diluvio, la maldad no quedo destruida, por lo tanto cuando los hombres empezaron de nuevo a multiplicarse sobre la tierra de Sinar, la maldad volvió a tomar lugar de nuevo. El exponente máximo de esa maldad en ese momento lo protagonizó Nimrod.nimrod

La Biblia certifica estas palabras: “Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar” (Génesis 10: 10). Este fue el primer reino que hubo después del Diluvio.

Nimrod no fue un hombre en nada temeroso de Dios. La palabra que emplea la Biblia en el hebreo original para “poderoso”, se traduce realmente por “tirano”; así como la misma palabra Nimrod significa rebeldía.  Nimrod enseñó a las gentes a rebelarse contra Dios. Cuando la Biblia dice de Nimrod: “Este fue vigoroso cazador delante de Jehová” (Génesis 10: 9), este “delante de”, en realidad habría de traducirlo mejor por: contra, es decir: “contra Jehová”.

Nimrod, seguro de su poder sobre todos, levantó, satánicamente inspirado, un nuevo culto religioso. Fue un rey-sacerdote, levantando idolatría, cometiendo abusos y atrocidades de la peor clase. El inició todo el culto idolátrico del Oriente.  Bajo Nimrod, la astrología se desarrolló y se sentaron las bases para la magia negra y blanca. El desarrolló el culto a Moloc, tan difundido entre los cananitas y desgraciadamente, entre Israel en un tiempo.

Finalmente, Nimrod murió asesinado, y el pueblo lo lloró. Pero su culto religioso que había iniciado, la religión babilónica, prosiguió. Su mujer, Semiramis (o Istar, Astarté), fue la gran sacerdotisa en tiempos de Nimrod y después de él. Esta dijo que Nimrod era el “dios-Sol”, o Baal (Señor).  Semiramis era una bruja, físicamente bella y poderosa,  el cual la usó para sus fines de destrucción de la humanidad. Más tarde, quedó embarazada, aunque decía que era virgen; y dio a luz un hijo ilegítimo, le llamó Tammuz, y declaró que ese hijo era en realidad el mismo Nimrod renacido.

Tamuz (תַּמּוּז; del acadio du-muzu, nombre de la deidad babilonia de Tammuz, dios de la floración de primavera), es el décimo mes del calendario hebreo moderno, que comienza su cómputo a partir del mes de Tishrei con la Creación del mundo, y el cuarto mes según el ordenamiento de los meses en la Biblia, que comienza por Nisán, en conmemoración de la salida de los hebreos de la esclavitud en Egipto.

El nombre otorgado al mes de Tamuz en la Biblia es simplemente “el cuarto mes”, siguiendo la numeración ordinal, al igual que el resto de los meses del año hebreo en la Torá: “El mes cuarto, el nueve del mes, cuando arreció el hambre en la ciudad y no había pan para la gente del pueblo” (2Reyes 25:3). Su nombre actual, Tamuz, tiene sus orígenes en los nombres de los meses de la antigua Babilonia, provenientes del idioma acadio, y de aquí fueron adoptados por los judíos allí desterrados entre 586 a. C. y 536 a. C., luego de haber sido llevados al exilio por el rey Nabucodonosor II. Tamuz no es recordado en la Biblia como nombre de este mes, sino al nombrar a la deidad homónima, el dios de la primavera y el florecimiento, que según la mitología babilónica, reinaba durante los tres meses de primavera -Nisán, Iyar y Siván- mientras que en Tamuz, al llegar el verano, Tammuz moría: “Me llevó a la entrada del pórtico de la Casa de Yahveh que mira al norte, y vi que allí estaban sentadas las mujeres, llorando a Tammuz” (Ezequiel 8:14). El nombre babilonio del mes de Tamuz se conservó no sólo en hebreo, sino también en otros idiomas de la zona de influencia, como el turco moderno, en el que el mes de julio se llama “Temmuz”.

El Pastor David L. Brown, Ph.D. de Logos Resource Pages, escribe:

“Según antiguos escritos, Semíramis fue la esposa de Nemrod. Llegó a ser la sumo sacerdotisa de la religión babilónica, y fue llamada la Reina del Cielo. Conforme a la antigua leyenda, Nimrod murió, y vino a ser el dios sol. Su mujer Semíramis fue impregnada por un rayo del sol, y dio a luz a Tammuz (un falso nacimiento virginal). Más tarde Tammuz fue muerto por un jabalí. No obstante, después del clamor de Semíramis por 40 días, Tammuz vuelve a la vida, lo cual es una falsificación de la resurrección. De hecho, este fue el origen del falso sistema religioso que envuelve la adoración a la madre y al hijo. De hecho, durante la cautividad de Babilonia, en Jeremías vemos que esa fue la adoración de Israel, la abocada a Semiramis como “Reina del Cielo” (Jer. 7; 18, 19; 44: 15-30). En el templo de Jerusalén, adoraban a Tammuz, el hijo de Semiramis (Ez. 8: 14, 15) Esa diabólica adoración se extendió a lo largo del mundo”

Acordémonos que la Palabra nos habla de Tamuz en Ezequiel:

“Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. (Ezequiel 8: 14)

No contenta con ser suma sacerdotisa, Semiramis, se proclamó a sí misma diosa y demandó que se le sacrificaran niños. Semiramis capitalizó la rebelión del hombre contra las leyes de Dios sobre el matrimonio.  Promovió el celibato, una cubierta religiosa para luego cometer adulterio, fornicación, homosexualidad, sodomía y lesbianismo. Este celibato, supuestamente separaba a los sacerdotes y los hacía “santos”; les hacía como superiores al resto de los hombres y mujeres que contraían matrimonio y tenían hijos.

Después de Babel

Una vez los hombres fueron dispersados por toda la tierra a raíz del suceso de la torre de Babel (Génesis 11), sus cultos idolátricos fueron con ellos a todas partes. ¡En todas las religiones de la tierra se encuentran evidencias del culto babilónico! Babilonia fue la madre, o la precursora de todas las falsas religiones que se desparramaron por toda la tierra. El mismo Herodoto en su “Historia”, cuenta que la idolatría se originó en el área de Babilonia.

Escribe el Pastor David L. Brown, Ph.D. de Logos Resource Pages:

“El propósito de la existencia de la ciudad de Babel, fue el centralizar el poder en un solo reino. Fue el empecinado esfuerzo de la unidad humanista para un Gobierno Mundial (Gn. 11: 4-6) cuando Dios estaba dando orden a la raza humana a que se extendiera por toda la tierra (Gn. 9: 1). Pero hay más; Babel y su torre, es la madre de todas las falsas religiones. La torre fue levantada para la práctica de la astrología y para adorar el sol”

La religión de Nimrod y Semiramis se extendió por doquier y también llegó a Egipto. Pronto el culto al sol se convirtió en la religión del imperio y otras culturas.

Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos” (Apocalipsis 17: 3)

Nótese que esa Gran Ramera lleva en su frente el siguiente nombre:

“BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA” (Ap. 17:5)

Por tanto, la Gran Ramera, está sujeta al sistema babilónico, llamado “BABILONIA LA GRANDE”, que es la suma de todas las falsas religiones (rameras) y de todas las abominaciones de la historia del hombre. Al estar ese nombre justo en la frente de esa mujer, significa que ésta es dominada y controlada por BABILONIA LA GRANDE.  Todo este sistema religiosos empieza con la generación de Cam  establecido por su decendencia y permanece hasta el dia de  hoy presentándose en diversos sistemas heredados y posible que de aquí es  que saliera la figura delanticristo o falso Mesías.

El famoso  médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, Carl Gustav Jung  fue una figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda. La teoría de Jung establece que existe un lenguaje común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de la razón es lo que llamo el inconsciente colectivo.

Quizá todo esta latente  dentro del corazón del ser humano y por eso hay que limpiarlo por eso Jesús decía:

Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios,   avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre. (Marcos 7:20 al 23)

La tendencia a la idolatría al mal esta en nuestros genes es lo que llamamos pecado que no desvia de la voluntad de Dios pero con la ayuda de Cristo el Mesías podemos vencer en un proceso que nos llevara a l redención final.

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