
fuente aishlatino por Rav Efrem Goldberg 15/06/2025
En una operación asombrosa que puede compararse con los milagros de la Guerra de los Seis Días, el audaz ataque preventivo de Israel contra el programa nuclear de Irán desafió las probabilidades… y las expectativas del mundo.
Hay mucha incertidumbre, pero hasta ahora sabemos que Israel ha llevado a cabo una operación que hace que el episodio de los beepers de Hezbolá parezca un logro pequeño en comparación y que, según expertos, está al nivel del milagro de la Guerra de los Seis Días.
El 13 de junio (mes 6, día 13), un número auspicioso para el pueblo judío (el número 613 es el número total de mitzvot que hay en la Torá), Israel lanzó un ataque preventivo para eliminar la capacidad nuclear de Irán, un país que ha prometido destruir a Israel y borrar al pueblo judío del mapa. Ese mismo día, el Primer Ministro Netanyahu rezó en el Muro Occidental, un gesto aparentemente inocente mientras recibía a un líder extranjero. Eso, junto con el anuncio de que se iba de vacaciones y asistiría a una celebración, y las declaraciones coordinadas del presidente Trump, el secretario Rubio y Steve Witkoff diciendo a Israel que no atacara, Irán fue tomado por sorpresa.
Increíblemente, el Mossad había estado operando en Irán durante años, estableciendo una base con drones que fueron introducidos de contrabando. Después de eliminar la defensa aérea de Irán, la extraordinaria fuerza aérea de Israel operó con impunidad, volando más de 1.600 kilómetros para bombardear sin descanso sitios de misiles, atacar instalaciones nucleares y, con ataques precisos, eliminar a científicos nucleares y líderes militares iraníes, todo mientras reabastecían combustible descaradamente sobre Irán.
Israel orquestó eventos que sabían provocarían la reunión del liderazgo militar iraní, y luego, los eliminaron a todos juntos en la reunión. Israel tiene el tamaño de Nueva Jersey y una población de 10 millones de personas. Irán es más del doble del tamaño de Texas y tiene 93 millones de habitantes.
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Esta valiente acción, desafiando a la opinión publica y al liderazgo mundial, es un regalo para el mundo, tal como lo fue cuando Israel eliminó los programas nucleares de Irak y Siria. Afortunadamente, a pesar de la postura pública diseñada para distraer, en verdad, el presidente Trump y Estados Unidos están con Israel, coordinan con Israel y ayudan a defender a Israel.
Gratitud y angustia
La noche del jueves, cuando Israel lanzó su ataque preventivo, estábamos llenos de gratitud y júbilo, orgullo y alegría por el éxito heroico e inédito. Pero esos sentimientos se atenuaron rápidamente cuando Irán comenzó a contraatacar y lanzó oleadas de misiles balísticos, la mayoría de los cuales han sido interceptados, pero demasiados han atravesado, han cobrado vidas y han causado decenas de heridos.
Ha habido innumerables milagros y logros extraordinarios. A medida que esta guerra con Irán continúa desarrollándose, estamos llenos simultáneamente de gratitud y orgullo sin límites por un lado, pero también de profunda preocupación, miedo y angustia por el otro. ¿Cómo equilibramos estos sentimientos contradictorios?
En el pensamiento judío, siempre hay una conexión entre la porción semanal de la Torá que se lee y los acontecimientos que se desarrollan.
No es coincidencia que Israel también haya destruido el reactor nuclear iraquí (7 de junio de 1981) la semana de la parashá Behaalotjá, que se leyó tambien este pasado Shabat. Esta es la porción de la Torá que nos dice: “Cuando vayas a la guerra en vuestra tierra contra un agresor que los ataque, harán sonar las trompetas, para que seas recordados ante Dios y seas librados de vuestros enemigos”.
Esta es la porción que contiene la promesa: “Cuando el Arca se ponía en marcha, Moshé decía: Avanza, Dios. Que tus enemigos se dispersen, y que tus enemigos huyan de tu presencia”.
Rashí explica: Tus enemigos: todo el que odia al pueblo judío, odia al Creador del universo.
Irán ha apuntado contra el pueblo judío y, al hacerlo, ha apuntado contra Dios. Irán se ha metido con el enemigo equivocado.
Cuando el Arca se pone en marcha, cuando la Torá nos guía, cuando somos judíos orgullosos, Dios hace una promesa de que nos ayudará a vencer a nuestros enemigos. Cuando el Primer Ministro, el líder político del Estado judío, el Comandante en Jefe del ejército israelí va al Kótel a rezar antes de lanzar un ataque, el Arca está liderando, nuestra lucha está guiada e inspirada por nuestra fe.
Con fe y fortaleza
El pueblo judío no solo ha sobrevivido sino que ha prosperado contra todo pronóstico, contra las leyes de la historia, a pesar de incontables intentos de aniquilarnos y exterminarnos. Hemos perseverado con fe y fortaleza, resiliencia y determinación. Cuando nuestros enemigos intentan destruirnos, estamos protegidos por Dios.
¿Cómo reconciliamos las emociones contradictorias de gratitud y alivio con la preocupación y el miedo?
La respuesta es simple: sentimos una gratitud inmensa hacia los heroicos soldados de Israel y los miembros de la fuerza aérea israelí. Reconocemos la dedicación desinteresada de los agentes del Mosad que han vivido durante años en Irán encubiertos, sacrificando su identidad y práctica judía para proteger al pueblo judío. Apreciamos el valiente liderazgo del Primer Ministro Netanyahu. Todos ellos merecen crédito, elogio, admiración y gratitud. Sí, han desmantelado a Hezbolá, a Hamás y han logrado hazañas asombrosas contra Irán.
Pero ninguno de ellos podría ni lograría nada sin Dios guiando el camino. Nunca debemos olvidar ni dejar de atribuir a Dios nuestra supervivencia, existencia y nuestro futuro.Sí, tenemos soldados y líderes excepcionales, valientes y desinteresados, pero siempre debemos recordar que Dios es la razón última de nuestro éxito.
Y por eso debemos estar simultáneamente agradecidos con Dios y con Sus agentes por el éxito hasta ahora, y también manejar nuestra preocupación e inquietud por el futuro. Debemos reconocer y comprender que Dios nos trajo hasta aquí, que Él permitió y empoderó nuestro éxito, y que Él nos promete que estaremos aquí para siempre, que perseveraremos y triunfaremos, que Él está luchando a nuestro lado.
Que logremos tener siempre a la Torá como guía e inspiración en nuestras vidas, tanto en los buenos como en los malos tiempos, y que en ese mérito, veamos el cumplimiento de la promesa de que “nuestros enemigos se dispersen y nuestros adversarios huyan de nuestra presencia”.
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Categorías:Articulos
gracias por aceptarme se que sera de benedicon…amo a Israel;