por Rav Zave Rudman
6 min de lectura
El secreto detrás de la gran rebelión en contra de Moisés.
Lectura requerida: Números, capítulos 16-17
Introducción
Coré era uno de los líderes levitas, pero, en lugar de disfrutar su posición, prefirió ridiculizar el liderazgo de Moisés e intentó formar un liderazgo alternativo. Enfrentó a la nación y, desafiando la monarquía de Moisés, proclamó: “Toda la asamblea es sagrada y Dios está entre ellos, ¿por qué ustedes se exaltan por encima de la congregación de Dios?” (Números 16:3). Este claro y poderoso llamado a la “justicia e igualdad” resuena en el hombre moderno. Sin embargo, después de un duelo en el Tabernáculo al mediodía, usando incienso en lugar de pistolas, la intención egoísta de Coré quedó en evidencia ante todos. La rebelión fracasó y Coré y sus seguidores fueron tragados vivos por la tierra.
Para entender bien estos eventos debemos explorar:
- ¿Quién era Coré? ¿Cómo tuvo la estatura para rebelarse en contra de Moisés y que la gente lo escuchara?
- ¿Qué lo llevó a comenzar esta rebelión?
- Si Moisés había sacado al pueblo judío de Egipto, había traído las plagas, guiado al pueblo a través del mar y hasta el Monte Sinaí, ¿cómo pudo Coré convencer a alguien para que se sublevara en contra de Moisés?
- ¿Por qué el castigo de Coré fue ser tragado vivo por la tierra?
Prestigio levita
Después del pecado del Becerro de Oro, el privilegio de servir en el Tabernáculo le fue dado a la única tribu que no se unió a la idolatría: los levitas. Esta tribu estaba dividida en dos grupos:
- Sacedotes: compuesto por Aharón y sus descendientes.
- Levitas: el resto de los levitas.
Final del formulario
Los sacerdotes llevaban las ofrendas y los levitas conformaban el grupo asistente que desarrollaba las otras funciones. En el desierto, la función principal de los levitas era transportar el Tabernáculo portátil; una vez que fue construido el Templo, sus funciones principales eran proveer acompañamiento musical al servicio del Templo y servir como guardianes (1).
Coré era levita y tenía una de las posiciones más prestigiosas: llevar el Arca con los Diez Mandamientos. Además, era el tercero en edad de los bisnietos de Leví, después de Aharón y Moises (2).
Más aún, el Talmud (3) enfatiza la riqueza de Coré: ¡Necesitaba una caravana de 300 mulas sólo para transportar las llaves de la casa de su tesoro! Y fue precisamente esta gran riqueza lo que le dio a Coré una sensación de poder y derecho, que luego se manifestó de manera inapropiada. El desafío de la riqueza es utilizarla para mejorar la humanidad y no como respaldo para el ego propio. Ese fue el error fatal de Coré.
Esta combinación le brindó la supuesta “estatura suficiente” para rebelarse en contra de Moché.
Sensación de carencia
Si Coré era tan prominente, ¿qué cosa le faltaba que causó que se rebelara? El Talmud (4) presenta tres causas:
1) Cuando fue establecida la administración de los levitas, Coré se vio a sí mismo como el príncipe natural de la tribu, basándose en su rango entre los bisnietos de Leví. Entonces, cuando alguien más joven de la familia recibió la posición, Coré se enfureció. Cuestionó la integridad de Moises y lo acusó de nepotismo.
2) Para inaugurar a los levitas en el servicio, hubo un proceso que incluyó llevar ofrendas, la remoción completa del pelo y la inmersión en una mikve. Luego, la culminación fue que cada levita fuera levantado por Aharón y mecido de un lado a otro. Esto representaba que espiritualmente estaban siendo ‘elevados’ a otro nivel.
Cuando Coré volvió a casa, su mujer lo estaba esperando con comentarios sarcásticos: “Entonces, ¿te pelaron y te mecieron? ¡Permitiste que Aharón y Moises te ridiculizaran!”. Esto despertó en Coré el odio hacia Moises y lo llevó por el camino de la rebelión.
3) Dado que Coré fue afeitado como parte del proceso de inauguración, quedó irreconocible. Cuando caminaba por la calle, en lugar de ser saludado con honor y deferencia, nadie lo reconocía sin pelo ni barba. Esta afrenta a su ego le hizo planear su venganza en contra de Moises.
Desafío estratégico
Moisés había hecho grandes cosas para el pueblo judío. ¿Cómo podía Coré socavar su liderazgo?
En realidad, el pueblo judío acababa de sufrir una serie de reveses. Un grupo de judíos había muerto en un incendio (5), otro en una plaga (6) y a toda la nación le había sido decretado vagar durante 40 años en el desierto (7).
A pesar de todo esto, atacar a Moisés o a Dios de manera directa hubiera sido imposible. Entonces, Core trató de crear una diferencia artificial entre los mandamientos de Dios y lo que podría ser percibido como la ‘interpretación personal’ de Moisés. Por ejemplo:
El pueblo judío acababa de ser informado sobre la mitzvá de tzitzit, el requisito de atar hilos en los extremos de una prenda de cuatro puntas. Los hilos deben ser hechos de dos tipos de hebras, blancas y tejélet (un tipo de azul) (8). Coré hizo prendas completamente de tejélet y no les puso tzitzit. Luego vistió a un grupo de sus amigos con esas prendas y los llevo delante de Moises.
“¿Necesitan estas prendas tzitzit?”, preguntó Coré. “Sí”, respondió Moises.
En ese momento, Coré comenzó a ridiculizar a Moises con el siguiente argumento: Si un hilo de tejélet es suficiente para que la prenda sea usable, entonces una prenda entera de tejélet seguro es suficiente.
Coré planteó el mismo tipo de pregunta sobre una mezuzá. Si un cuarto requiere un rollo de mezuzá en el marco de la puerta, ¿cuál sería la halajá para un cuarto lleno de rollos de Torá? ¿No debería estar exento de la necesidad de una mezuzá? “No”, respondió Moisés, “un cuarto requiere mezuzá independiente de lo que contenga”.
Luego Coré lanzo un ataque muy fuerte a Moisés: “Afirmas estar hablando en nombre de Dios, pero es obvio que tu lógica es defectuosa y que Dios no podría ser el autor de esas leyes. Así como estás siendo ilógico en esas situaciones, tus elecciones para las posiciones de liderazgo tampoco provienen de Dios sino que siguen a tus deseos personales”. En ese momento Coré se dirigió al pueblo y, afirmando representar al débil, rechazó el liderazgo de Moises (9).
Moises se quedó tranquilo y no respondió. Se dio cuenta de que no había una buena manera para defenderse de la ridiculización y el sarcasmo. La gente está predispuesta a creer lo peor de sus líderes, y aún más cuando no pueden ver la lógica de sus acciones. En el caso de Moises, lo que estaba siendo atacado era el sistema de la halajá. Este es el enfoque que le fue enseñado a Moises en el monte Sinaí, y su peculiar funcionamiento no siempre parece lógico en la superficie.
Entonces, Moises trató de detener la rebelión, no con argumentos lógicos sino por medio de la humildad. Fue personalmente a hablar con Coré y con los otros líderes de la rebelión y les rogó que aceptaran su liderazgo, ya que provenía de Dios. Sin embargo, sus esfuerzos fueron percibidos como una debilidad. Coré creía que tenía a Moises contra las cuerdas y se rehusó a dar pie atrás.
En este momento, Moisés dijo algo increíble. A pesar de su gran humildad, proclamó que Coré y su rebelión debían elegir: podían sublevarse, o bien podían aceptar el liderazgo de Moises en todos sus aspectos. Pero si no aceptaban el liderazgo, pagarían un precio muy alto. Moises especificó que el castigo sería una ‘nueva creación’, directamente de Dios y en respuesta al pedido de Moises.
Moisés dejó el punto muy en claro: “Afirmas que estoy actuando solo, sin la dirección de Dios. Demostraré exactamente cuán sintonizado estoy con Dios. Se me ocurrirá un castigo nuevo y Dios actuará de acuerdo a mis directivas. Si funciona, entonces será obvio que soy un representante de Dios. Mis decisiones halájicas no son elecciones personales; vienen directamente de Dios. Sin embargo, si lo que digo no ocurre —incluso si Coré es castigado, pero no exactamente como yo dije— quedará probado que soy un impostor”.
Cuando la tierra se abrió y tragó a Coré, todas las dudas desaparecieron. La relación entre Dios y Moises era perfecta y clara. Nada de lo que hacía Moises carecía de una conexión directa con Dios. De esta forma terminó la rebelión de Coré.
Lecciones para la actualidad
En nuestra época, no tenemos un profeta como Moisés que cuenta con una ‘línea directa’ con Dios. Sin embargo, sí tenemos personas humildes que intentan entender y seguir la dirección de Dios.
Respecto a Coré, desafortunadamente tenemos mucha gente así hoy en día. Están quienes usan el sarcasmo y ridiculizan para tratar de perforar las intenciones puras y altruistas de la gente buena. Fomentan el descontento. Se disfrazan de populistas preocupados por los débiles. Sin embargo, están buscando su propio beneficio motivados por su ego.
El judaísmo considera la pelea como uno de los pecados más grandes. ¿Por qué? Porque la división contradice la unidad esencial de Dios y socava la armonía de la creación (10).
Fueron el odio, los celos y los altercados internos los que provocaron la destrucción del Templo de Jerusalén (11). Y sólo será reconstruido por medio de amor incondicional. La Torá declara: “No seas como Coré” (Números 17:5). Esta prohibición es en contra de pelear (12). Conoce tu lugar y respeta a quienes merecen respeto. Esta es la lección de la rebelión de Coré.
Notas:
- Talmud – Arajín 11a
- Midrash Rabá (Números 18:2); Rashi (Números 16:1)
- Pesajim 119a
- Sanedrín 110a
- Números 11:1-3
- Números 11:33
- Números 14:29, basado en Najmánides
- Números 15:38. Tejélet es una tinta azul hecha de la sangre del jilazón (Talmud, Menajot 44a), una criatura marina que se encuentra en la costa del norte de Israel. No usamos el hilo azul en la actualidad porque hace unos 1300 años se perdió el secreto del tejélet. En los tiempos modernos han sido sugeridas varias especies de caracoles como el jilazón que se usa para hacer el tejélet. Hoy, mientras que algunos eruditos defienden el uso de los hilos tejélet, la mayoría de los judíos observantes utilizan tzitzit sólo blancos, que son aptos para ser usados incluso sin tener el hilo azul (Mishná – Menajot 4:1)
- Talmud Ierushalmi – Sanedrín 10:1
- Midrash – Bamidbar Rabá 11:7
- Talmud – Iomá 9b
- Talmud – Sanedrín 110a
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Categorías:Articulos
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