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por Rav Steve Burg
14/04/2024
2 min de lectura
Israel no está en guerra con el pueblo de Irán, sino con su gobierno tiránico.
Israel es la tierra donde los ojos de Dios —y del mundo entero— están puestos a lo largo del año (Deuteronomio 11:12). Ya hace más de medio año que Israel está en guerra. Pero anoche ocurrió algo sin precedentes. Irán, por primera vez en la historia, atacó directamente a Israel.
El Talmud nos enseña que una persona se mide por las acciones que toma cuando está en un estado de ira. No nos equivoquemos, Israel y los judíos estamos enfadados. Esta es la segunda vez en seis meses que Israel ha enfrentado un ataque a gran escala. Es la segunda vez en seis meses que su gente ha tenido que refugiarse en sus cuartos seguros y refugios antibombas, esta vez en medio de la noche.
El pueblo de Israel está enfadado. Pero, ¿cómo respondemos? Es bien sabido que Israel tiene el ejército más moral del mundo que se esfuerza por evitar bajas civiles tanto como sea posible. Israel no está en guerra con el pueblo de Irán, sino con su gobierno tiránico.
En la Haftará de esta semana, leemos cómo Israel trató a uno de sus enemigos, un general militar llamado Naamán, quien, a pesar estar atacando a Israel, vino a recibir tratamiento médico del profeta Elisha.
Después de que Elisha le dio instrucciones sobre cómo curarse de manera simple, Naamán no lo podía creer. No creía que las instrucciones dadas por el líder judío en ese momento lo curarían, especialmente después de la lepra que lo afligía y que desconcertaba a sus propios sanadores, quienes eran incapaces de ayudar. Después de que fue convencido por uno de sus propios asesores de escuchar a Elisha, a regañadientes llevó a cabo las instrucciones y vio que efectivamente fue curado. Él regresó donde Elisha y ofreció regalos al profeta. Elisha rechazó los regalos, no queriendo tomar ningún crédito por la recuperación milagrosa, sino reservándolo solo para la mano de Dios, pues fue la obra y la acción de Dios lo que realmente curó a Naamán.
Así también hoy. Hashem, trabajando a través de las FDI, protegió al pueblo judío anoche mientras se aseguraba de que ni siquiera una sola persona resultara herida en el masivo ataque de Irán. Estamos agradecidos por su intervención al guiar las manos de las FDI y nuestros aliados que trabajaron juntos para detener los cohetes. Nuestra mayor esperanza es que el pueblo iraní derroque a este régimen tiránico y crezca para vivir en paz con Israel. La paz es lo que todo corazón judío desea.
Durante este período de redención en el cual celebramos la fiesta de Pésaj, suplicamos a Hashem que nos conceda una redención moderna.
¡Am Israel jai!
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Categorías:Articulos
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