Dune

La película ‘Duna’, el judaísmo y la esperanza de la humanidad

4/11/2021  |  por Rav Adam Jacobs Aish Latino.com

La película 'Duna', el judaísmo y la esperanza de la humanidad

¿Por qué el esotérico libro de Frank Herbert sigue fascinando generación tras generación?


Duna, el clásico de ciencia ficción de Frank Herbert de 1965, resurgió a la fama en la cultura popular. La última que vez que vimos una película intentando (infructuosamente) capturar esta compleja y seductora historia, fue durante el gobierno de Reagan. ¿Por qué esta historia es tan cautivadora? ¿Y por qué tiene tanto éxito en este momento entre la nueva generación la exitosa versión de Denis Villeneuve?

Duna relata la historia de dos grandes dinastías que luchan por controlar el planeta desierto de Arrakis, con sus valioso recurso natural de Melange, una «especie» que induce estados de conciencia elevados, extiende la vida y mejora la capacidad mental. Esta especie también es necesaria para los viajes interestelares.

Debido a diversas intrigas palaciegas, el protagonista, Paul Atreides, de la Casa Atreides, huye al desierto y descubre que tiene importantes poderes latentes. Él descubre a los fremen, los nativos de Arrakis, conoce al objeto de su amor y se convierte en su líder al luchar juntos para derrocar al imperio.

Como muchas obras perdurables de ciencia ficción, Duna tiene un componente espiritual explícito. Herbert se inspiró profundamente en las tradiciones de fe del mundo, denominando al universo de Duna un «crisol espiritual», inspirado en el budismo, el misticismo sufí y otros sistemas de creencia islámica, el catolicismo, el protestantismo, el judaísmo y el hinduismo.

Entre otros conceptos, Herbert tomó prestada la idea cabalística de «kfitzat hadérej«, la experiencia de que un camino se acorte, tal como les ocurrió a algunas personas justas que cuando viajaron, la tierra se contrajo o expandió, permitiéndoles viajar grandes distancias muy rápidamente. Él le otorga este poder a Paul, quien es definido como «el que puede estar en muchos lugares a la vez». Paul, quien luego recibe el nombre de Muad-Dib (un nombre tomado de la palabra árabe que significa educador), en esencia se convierte en la figura mesiánica largamente esperada por el más poderoso grupo espiritual en el mundo de Duna, la orden completamente femenina de las Bene Geserit.

Hay un gran poder asociado a su nombre, y cuando se lo pronuncia debidamente puede convertirse en una «palabra que mata», una fuerza que se desata contra el mal cuando es necesario, y que es muy similar a la idea judía del poder latente en los diversos Nombres de Dios.

Quizás el concepto más conocido y convincente que presenta Herbert es la «letanía contra el miedo», una meditación que usan las Bené Geserit para calmarse y enfocar la mente en momentos de peligro.

No debo temer.

El miedo es el asesino de la mente.

El miedo es la pequeña muerte que lleva a la destrucción total. Enfrentaré a mi miedo.

Permitiré que pase por encima de mí y a través de mí.

Y cuando haya pasado, giraré el ojo interno para ver su camino.

Donde el miedo se va no queda nada.

Sólo yo quedaré.

Aquí hay mucho que debemos considerar. ¿Cuántos grandes emprendimientos se evitan debido al miedo? ¿Cuántas relaciones no llegan a concretarse o permanecen disfuncionales e insatisfactorias debido al miedo? ¿Cuántas malas decisiones se tomaron en momentos de pánico?

Somos una generación particularmente afectada por el miedo.

Somos una generación particularmente afectada por el miedo. Las tasas de ansiedad juvenil son muy altas y crecen año a año. En respuesta, se desarrollaron tratamientos psicológicos para ayudar a las personas a enfrentar directamente sus miedos, como la Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (EPR). Hay aplicaciones populares como Headspace Calm, que nos enseñan a respirar y a relajarnos. A pesar de estos y muchos otros esfuerzos, muchas personas viven a diario con una sensación general de que se acercan rápidamente cosas malas.

Parte del problema es que nuestro progreso tecnológico superó con creces nuestro conocimiento interior.

Yo diría que parte del problema es que nuestro progreso tecnológico superó con creces nuestro conocimiento interior. Tenemos Space X, autos autónomos y equipos de resonancia magnética que pueden ver profundamente por debajo de nuestra piel para examinar y arreglar lo que esté físicamente mal. Pero hay disponible muy poca tecnología para ver dentro de nuestras almas y poder arreglar lo que está emocionalmente mal. Quizás el uso de técnicas físicas para analizar el cerebro físico nunca podrá llevarnos a entender adecuadamente la mente no física. Es como tratar de medir la distancia en grados Fahrenheit. Simplemente no funciona.

Si somos seres puramente físicos en una realidad completamente material, entonces tiene sentido tener miedo, porque no hay nada que podamos esperar, no justicia, ni significado ni una sensación de seguridad. Para aquellos que aceptan esta perspectiva de la realidad como la única opción racional, la que puede medirse y clasificar de acuerdo con el método científico, el miedo ha crecido mucho más.

Pero quizás el temor está en el lugar equivocado. La conciencia humana pasa por ciclos de conciencia y quién sabe si en un futuro no muy lejano el péndulo no comenzará a oscilar en la dirección contraria. Quizás la ciencia misma ayude a proporcionar evidencia de este mundo interior oculto.

Parte de la razón por la que Duna perdura es porque nos brinda una esperanza respecto a que el futuro no es una tecnocracia fría, revestida de cromo y esterilizada, sino más bien una realidad en la cual la «tecnología» del mundo interior se mantiene a la par de la del mundo material. Muchos de los personajes de Duna tienen una gran conciencia personal. La epidemia de depresión, ansiedad y miedo en nuestra cultura se debe en parte a la falta de paridad entre estos sistemas gemelos: el mundo interior y el mundo exterior. El miedo incluso puede impedirnos emprender el trabajo interior, pero ese mismo trabajo interior nos ayudará a superar nuestro miedo.

Cuando como sociedad decidamos darle el mismo peso a estos dos grandes emprendimientos, entonces realmente podremos llegar a las estrellas, en paz y serenidad.



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