Al otro lado del rio Quebar

PROLOGO.

El libro de Ezequiel es uno de los libros más complejos en cuanto a profecia, sus visiones, cargadas de mucho  simbolismo y alegorías son difíciles de comprender para cualquier “hijo de Adam” es decir para un ser humano que vive en dimensiones espirituales  limitadas. La visión de Ezequiel es una de las visiones más completas del Trono de Dios y de todos los seres espirituales que giran y se mueven alrededor de este. Es complicado para cualquier hombre explicar una visión a no ser que se compare  con elementos conocidos como piedras preciosas, firmamentos, fuegos, apariencias o semejanzas. Estas imágenes, que no se parecen nada a los tridimensionales o conocidas, Ezequiel las describe y resalta la belleza de estas para describir lo mejor que puede lo que es indescriptible para cualquier humano o “Hijo de Adam” o hijo del hombre.

Pero la interpretación imaginativa de Ezequiel, por otra parte una de las cualidades que debía poseer un profeta, hace que este libro nos lleve a vislumbrar la Gloria de Yahvé, asemejándose mucho con la visión de Juan en Apocalipsis, estimulando nuestra imaginación y acercándonos a una serie de visiones gloriosas, como nunca antes narradas e interpretadas por otros profetas. Al mismo tiempo el libro de Ezequiel ha sido el peor tratado por mentes, que bien por ignorancia o bien con una imaginación corrompida de las escrituras, han fabulado, distorsionado el libro con interpretaciones y especulaciones que en muchos sentidos rondan lo absurdo, con el propósito de pervertir y  arrastrar a terrenos ajenos a toda verdad y fidelidad a las escrituras. Buscadores de ovnis en la Biblia, esotéricos ligados a magia y brujería, perversiones  infames que distancian al lector de la verdad.

No sabemos porque Dios elige a los profetas pero una cosa es segura, que para un profeta auténtico su elección no era motivo para pensar que era un ser afortunado, era una misión en muchos casos un tanto desagradable, el proclamar el Juicio de Dios sobre una nación no era una situación cómoda y placentera. En la época en que vivimos muchos pretenden ser profetas como si se tratase de un titulo que ofrece cierta autoridad y reconocimiento, como si  les hubiera tocado la “lotería”, ajenos a pagar el precio y el sacrificio  por los que pasaron e incluso murieron muchos profetas auténticos. También es motivo de controversia  entre diferentes denominaciones cristianas el determinar si la profecía sigue en vigencia o ya no tiene vigor, es decir si los dones proféticos es algo que fue solo para los primeros tiempos de la Iglesia o algo exclusivo del Antiguo Testamento.

Una parte de Judaísmo también cree que la profecía se acabo con la destrucción del segundo Templo. Mi opinión personal es que faltan personas capaces de pagar el precio profético que exige ser profeta o vocero de Dios.  Capaces de negarse a sí mismos hasta el punto de  ser dirigidos por Dios, no importando el rechazo, la dureza del trabajo que Dios encomienda, como el caso del profeta Ezequiel. Capaces de crear y redimir el tiempo para aprovechar cualquier puerta que Dios abre a la visión espiritual, con la intuición necesaria para entender los tiempos en los que el profeta se mueve, para escuchar la voz de Dios y con la imaginación rectificada y enfocada hacia Dios. En este libro analizaremos diversas fuentes Judías como el Talmud, pensamientos de relevantes  Sabios judíos, algunas referencias a libros apócrifos, que aunque no canónicos, si interesantes para conformar diferentes interpretaciones que yo considero necesarias para entender  algunas partes del  libro de Ezequiel, incluso manuscritos de Qumram y otras fuentes diversas, y sobre todo una inmersión profunda en el lenguaje original de la Biblia el Hebreo, que puede llegar a ser una fuente de revelación muy importante. No pretendo que todo el mundo esté de acuerdo conmigo en mis interpretaciones, sobre todo en estos temas que requieren mucha especulación, pero como decía Saulo de Tarso “escudriñarlo todo y retener lo bueno”. Y que Dios nos revele a todos la verdad y un conocimiento profundo de las Escrituras

. “Ahora vemos por espejo, en oscuridad; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.” (I, Corintios, 13, 12) R.V.

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