Moisés segun textos rabínicos

Vamos a analizar la vida de Moisés según la tradición  y los textos rabínicos. Éxodo nos cuenta la historia de la esclavitud y el comienzo de la liberación de los Hebreos de Egipto.  Hay muchas tradiciones respecto de la naturaleza de Israel en ese tiempo.  El midrash describe cómo el pueblo había caído al “nivel 49 de impureza”.  La imagen general que surge es de un pueblo que se había desviado del camino de sus antepasados.  Se cuenta que la circuncisión había sido abandonada y Moisés tuvo que forzarlos a hacerla antes del Éxodo.

“Y se levantó un nuevo rey”

Los rabinos comienzan este discurso con el siguiente pasaje: Ellos han traicionado a Dios pues hijos extraños han concebido… (Oseas 5, 7).  Esto nos enseña que cuando José murió, ellos abolieron el pacto de la circuncisión, diciendo: “Seamos como los egipcios!”(Midras – Éxodo 1:8).

Sin embargo, se nos dice que hubieron algunos aspectos de la tradición que quedaron intactos: los Hebreos mantuvieron una vestimenta distintiva, nombres distintivos y un lenguaje distintivo. Según la tradición la conservación de estas tres prácticas estaban basadas en una tradición proveniente de Jacob, quien había anticipado un decline debido al exilio.  Jacob enseñó a sus hijos que, pase lo que pase, ellos debían siempre cuidar tres costumbres identificadoras básicas, con la esperanza de que esto cortaría el proceso de asimilación.  El midrash que es la fuente de esta enseñanza es un poco oscuro; un midrash más accesible nos enseña que los Hebreos fueron redimidos porque ellos no cambiaron sus nombres o lengua, ni hablaron lashón hará (lengua mala), o cometieron actos de inmoralidad sexual

Es fascinante notar que Moisés mismo, el redentor, parecía ser deficiente específicamente en estas áreas.  El nombre de Moisés: Moisés nació en una familia de la tribu de Leví.  En ese tiempo había un decreto de que todos los hombres que nacieren debían ser tirados al río Nilo.  Moisés fue encontrado por la hija del Faraón, flotando en una canasta.  La hija del Faraón adoptó a Moisés y le puso este nombre.

“Y el niño creció, y ella lo trajo a la hija del Faraón, y fue para ella como un hijo; ella llamó su nombre Moisés, y dijo (explicó) ‘pues de las aguas él fue sacado'” (2:10).

No le fue dado a Moisés un nombre Hebreo, él fue llamado por una princesa egipcia.  El nombre de Moisés, sin embargo, contiene un elemento que es mucho más insidioso que un simple nombre de origen no Hebreo.  El Talmud expone la siguiente pregunta respecto del nombre de Moisés:

Dónde está indicado (el nombre de) Moisés en la Torá?

Cuando la hija del Faraón le puso el nombre a Moisés, qué es lo que ella estaba tratando de comunicar?  Para entender la profundidad de su acción, primero debemos entender quién fue esta mujer, y, por esa razón quién su padre pensaba que era.  En el libro de Ezequiel el siguiente pasaje aparece:

“Habla y comunícate, así dijo Dios: he aquí que yo estoy en tu contra, Faraón, rey de Egipto, el gran cocodrilo que está recostado en el medio de sus ríos, quien dice: mío es mi río (Nilo) y yo me hice a mí mismo”(Ezequiel 29:3).

El Faraón creía que él era el dios del Nilo.  El decreto que decía que todos los niños Hebreos debían ser tirados al río Nilo se hace más significante con esta visión:

Cuando las parteras se negaron a matar a los niños, el Faraón sugirió que los niños sean tirados al agua en lugar de eso.  Por qué esto sería más atractivo que simplemente matarlos?  Cuando apreciamos que el Faraón se declaró a sí mismo el dios del Nilo, en efecto, él estaba diciendo “arrojen a los niños al Nilo, y el dios del Nilo decidirá quién vivirá y quién morirá”, y asi las parteras no harían ningún acto de asesinato.

No sólo el Faraón pensaba que era el dios del Nilo sino que también llamó a su hija “Bitiá” – hija de dios.

Y estos son los hijos de Bitiá, hija del Faraón” (Divré Haiamim 1 4:18, también ver Kalá Rabatí 3:23, Vaikrá Rabá 1:3).

Esta fue la mujer que salvó, y le dio nombre a Moisés.  Su padre fue “el dios del Nilo”, ella fue la hija de “dios”, y ella sacó un hijo del Nilo y lo llamó Moisés.

“Pues de las aguas él fue sacado” (2:10).

Cuando Bitiá le puso el nombre a Moisés, quiso proclamar algo que tenía significado teológico e implicaciones políticas también.  Ella estaba aclamando que el Nilo había dado a luz a su hijo.  Por supuesto que ella sabía racionalmente que uno de los hebreos había, de hecho, dado a luz a Moisés, pero debemos recordar que el haber tirado los niños al río Nilo no fue visto como un acto de asesinato, sino como algún tipo de juicio, quizás una reminiscencia de los niños que fueron dejados morir en Esparta.  Moisés surgió del Nilo con vida, lo cual tiene un significado teológico para Bitiá.  Es por eso que él es declarado “hijo del Nilo”.  Ella estaba obviamente poniéndolo a él como el futuro Faraón, o por lo menos que tomase su lugar en el panteón de los dioses egipcios.  El nombre de Moisés no fue meramente un nombre egipcio; fue puesto con una connotación idólatra.

Esta visión también nos da una gran apreciación de Moisés, porque ahora sabemos lo que habrá sido para él dejar el palacio y “buscar a sus hermanos”.  Cuando Moisés intercedió y mató al egipcio, él estaba, de hecho, rechazando toda la forma de vida que había sido dispuesta para él.  El acto heroico de Moisés – el cual tiene un antecedente espiritual en el comportamiento de su bisabuelo Leví – fue un acto de auto sacrificio por otro Hebreo.  Al matar al egipcio, Moisés perdió su rol en la sociedad egipcia; él no sería más visto como un dios, sino que sólo como un Hebreo, y sus oportunidades de algún día ascender al trono desaparecieron.  Este auto sacrificio fue el primer paso hacia la asunción del liderazgo del pueblo Hebreo, pero por supuesto, tal consideración era bastante extraña a Moisés.  De cualquier manera, no podemos mirar por arriba la ironía del nombre de Moisés: el redentor de los Hebreos, quienes retuvieron sus distinciones en sus nombres, fue considerado un dios para los egipcios, y su nombre reflejaba este estatus y rol.  Vestimenta: Cuando Moisés se escapó de Egipto, fue a Midián, donde fue identificado y descripto como un “ish mitzrí” – un hombre egipcio. Qué tenía Moisés que lo hacía parecerse a un egipcio?

“Fue Moisés un egipcio? Más bien sus ropas eran egipcias, pero él era un hebreo” (Midrash Rabá 1:32).

El segundo factor que contribuyó a la liberación fue que tenían una vestimenta distintiva.  Aquí también, Moisés fue deficiente.  Lenguaje: los Hebreos también conservaron un lenguaje diferente, preservando el hebreo como su lengua madre a pesar de los largos años de exilio.  Aquí también, las credenciales de Moisés parecían faltar.

La Torá nos dice que Moisés tenía dificultades para hablar:

“Yo no soy un hombre elocuente…., sino que soy lento (kaved) de habla, y lento de lengua” (4:10).

Más tarde, Moisés se describió a sí mismo como “arel sefatáim” (6:12,30) que literalmente significa “labios no circuncidados”, refiriéndose a otra clase de impedimentos.  Tomándolo literariamente, surge que Moisés no siente que él tiene el derecho de representar al pueblo de Israel porque su lengua estaba “no circuncidada”: el habla de Moisés también era egipcia.

 El modelo mesiánico no es el individuo que está predispuesto a subyugar a otros, sino que es el individuo que está predispuesto a sacrificarse por otros.  

Si, verdaderamente, los Hebreos fueron salvados porque conservaron estas tres prácticas básicas de identificación, entonces, Moisés pareciera ser un improbable redentor.  Por qué fue elegido Moisés?  Como vimos por la respuesta de Moisés a la opresión de sus hermanos Hebreos, él ciertamente poseía cualidades para liderar.  El modelo mesianico no es el individuo que está predispuesto a subyugar a otros, sino que es el individuo que está predispuesto a sacrificarse por otros.  Moisés, quien fue el hombre más modesto, fue el líder más fino y el maestro más apropiado que nuestro pueblo pudo tener.  Aún más, a pesar de la educación de Moisés, él rechazó su rol en la sociedad egipcia, así como la cultura y la creencia egipcia.  Esto está evidenciado por el hecho de que después de dejar Egipto, está escrito:

“Y Moisés fue el pastor del rebaño de su suegro” (3:1).

Esta cita, aparentemente inocente, dice mucho si recordamos la advertencia de José a sus hermanos al llegar a Egipto: Ellos debían buscar una manera delicada de informarle al Faraón de su ocupación:

“Porque todo pastor es considerado abominación en Egipto” (46:34).

Moisés se había convertido en un pastor, la ocupación más detestable en el sistema de valores de Egipto.  Precisamente, en ese momento Dios se le revela a Moisés por primera vez, en la zarza ardiente.  El rechazo a la vida egipcia y sus valores fue lo que aparentemente permitió la Revelación Divina.  Podemos comenzar a entender porqué Moisés merecía ser el líder: él poseía una integridad espiritual increíble.  De qué fuente es que Moisés tomó la fuerza de cambiar su vida?  Qué inspiró a Moisés a comenzar una búsqueda espiritual, una odisea que lo transformaría de ser el heredero del trono egipcio a ser el luchador por la libertad de los esclavos privados de sus derechos, el pastor cuidadoso, el derrotador del imperio egipcio, el líder de los Hebreos y finalmente el que recibió en el Monte Sinai la Torá y la transmitió cumpliendo así el destino de Abraham, Isaac e Jacob?
Podemos ver dentro de Moisés las cualidades de sus distinguidos antepasados.  Moisés tenía el jésed (Misedicordia) de Abraham, la guevurá (Fuerza) de Isaac y el emet (Verdad) de Jacob.  Todo esto puede ser visto en la reacción de Moisés hacia el esclavo Hebreo quien estaba siendo golpeado por un egipcio.  Moisés sintió misedicordia  hacia la víctima; Moisés mostró fuerza cuando puso a un lado sus consideraciones personales y se metió en el altercado.  Y finalmente, Moisés mostró verdad cuando inmediatamente discernió cuál de los dos lados tenía razón.

Moisés ciertamente ganó su puesto de líder, pero por qué Dios eligió un Hebreo educado en el palacio para que sea el líder?  Evidentemente, para que el Éxodo tomase lugar, precisamente una persona como Moisés era necesaria.  Hay una enseñanza poderosa sobre la naturaleza del Éxodo que debemos aprender: si Él hubiese decidido, seguramente Dios podía simplemente “queriéndolo” haber sacado a los Hebreos de Egipto.  Por qué tenía que pasar todo el proceso de las plagas y las negociaciones con el Faraón?  El propósito de esto pareciera ser de doble faz:  era necesario para ambos, los Hebreos y los egipcios.  Después de pasar tantos años en Egipto, las creencias de los egipcios podrían haber formado parte de la comunidad judía.  Qué mejor manera de mostrar la ruptura del sistema de creencia egipcia que el haber revelado a uno de los “dioses” egipcios como un Hebreo?.  Para los Hebreos, esto erradicaría cualquier creencia naciente de la mitología egipcia.  Por supuesto, algunos de los Hebreos encontraron difícil rechazar totalmente estas influencias, así como podemos ver en el episodio del becerro de oro, pero para la mayoría de los Hebreos el mensaje estaba claro.  Mientras que Moisés se vio a sí mismo como inapropiado para liderar a los Hebreos,  Dios no encontró a otro mejor que él, específicamente por los atributos que Moisés enumeró como sus propios “defectos”.

Por otro lado, el mensaje fue importante también para los egipcios; ellos también necesitaban saber que su religión era falsa.  Quién mejor maestro que Moisés?  En un momento él se vistió como ellos, habló como ellos y ellos estaban incluso preparados para idolatrar.

“Y todos los habitantes de Egipto sabrán que Yo soy Dios, porque ellos han sido un bastón para la casa de Israel…Y Yo dispersaré a Egipto entre las naciones, y los dispersaré entre los países; y ellos sabrán que Yo soy Dios” (Ezequiel 29:6, 30:26).

La redención de Egipto, que sirve como un prototipo de nuestra Redención final, tiene conceptos universales; no simplemente la salida de los Hebreos de esa tierra extraña, sino que una poderosa polémica en contra de la más grande civilización en el mundo en ese tiempo.  Cada una de las plagas fue diseñada como un truco para convencer a los Hebreos, por un lado, y desmoralizar a los egipcios por el otro.  Pero cuando la mitología egipcia se mostró como un sistema autoglorificante en quiebra, el pueblo egipcio tendría que haberse dado cuenta de la superioridad del pensamiento Hebreo.  Al final, los egipcios, aún convencidos de la fortaleza de su dios el Faraón, lo siguieron y entraron con él en el mar, hasta la muerte.  Sorprendentemente, aún después de diez plagas, ellos todavía creían que tenían una posibilidad de ser victoriosos.  Sólo podemos imaginar a los líderes egipcios alentando al ejército, insistiendo que el poder de Dios de los Hebreos se limita a la tierra, mientras que el poder del Faraón sobre el mar es absoluto y la victoria es segura…Cuando la redención final llegue, no va a ser sólo de un interés Hebreo.  Será el evento más grandioso en las historia del mundo, que convencerá a todos los pueblos del mundo del error en sus caminos.  El concepto Hebreo de la Redención tiene su antecedente en la redención de Egipto.  Moisés, el impredecible héroe, surge del mismo epicentro de la civilización que deberá ser rechazada: Como la gloriosa corona de la cultura egipcia, el rechazo de Moisés hacia la vida egipcia mostró mucho a todos los que lo conocían o supieron de él.  A pesar de que Moisés mismo dudó en asumir el rol del redentor, su mismo rechazo hizo que sea una opción mucho más atractiva, especialmente cuando recordamos que un elemento crucial del Éxodo fue la eventual Revelación en el monte Sinai:

“Y Él dijo: ‘Ciertamente Yo estaré contigo; y esta será una señal para ti, que Yo te he enviado.  Cuando tú saques al pueblo fuera de Egipto, deberás servir a Dios en esta montaña” (3:12).

Moisés es recordado para la posteridad no tanto como el redentor, su nombre es virtualmente ausente de la Hagadá de Pesaj (Pascua) que cuenta la salida de Egipto , sino que Moisés es conocido como “Rabenu”, nuestro maestro y el mayor de todos los profetas.. Seguramente, la redención fue política y geográfica; pero lo más importante, es que fue teológica y aquí es donde Moisés sobresale, como el más grande de los maestros en nuestra historia. Cuando el Mesías llegue (según los textos rabínicos),  parte de su función será política en naturaleza, pero su función principal será enseñar al mundo la verdad y el poder de Dios.

Nota final

Para los Cristianos Jesús cumple el rol mesiánico, es decir tiene los méritos para ser el Mesías el deseado de las naciones, el era un rabino Judio , nuestro “rabenu”  y en El se confirman todos los escritos proféticos, como esperanza  para los Judios y toda la humanidad. Moisés escribió sobre esta esperanza confirmada en Jesús como Mesías. Hay muchas similitudes entre Moisés y Jesús desde su nacimiento, dicen que por eso Moisés no se menciona su nombre en la Hagadá de Pesaj (Pascua). A Moises se asocia a un hombre divino”, con cualidades casi sobrenaturales. Como lo afirmaba Filón de Alejandría:

“Tal, en efecto, es el caso de Moisés, quien por la providencia de Dios llegó a ser rey, legislador, sumo sacerdote y profeta, y en cada una de estas funciones alcanzó los más altos méritos”

Todo esto hizo según la teoría, desde tiempos medievales  que no se mencionara a Moisés en la fiesta de pascua para no identificar ninguna relación entre Jesús y Moisés, al mismo tiempo no “idolatrar” la figura de Moises”.

Y para terminar Jesús habla de Moisés entre otros muchos pasajes :

Pero si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. 
 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?  (Juan 5:46)

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Categorías:estudios

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