la edad del universo 1ªParte

La Edad del Universo
Por el Dr. Gerald Schroeder (Judaismo hoy)

El Dr. Gerald Schroeder ha sido doctor de física nuclear en el MIT y miembro de la Comisión de Energía Atómica de los Estado Unidos. Es el autor de los libros “Genesis and the Big Bang” (Bantam Books, 1990) y el recientemente publicado “The Science of God”. Dr. Schroeder da clases frecuentemente en la Ieshivá Esh HaTorá de Jerusalem.

Su doble doctorado en Física Nuclear y Oceanografía del MIT combinado con un trabajo de investigación de alto nivel en química y las ciencias terrestres y planetarias, dan al Dr. Schroeder una amplia base para refutar muchas críticas a la Biblia. Su interés en relacionar la información bíblica y científica sobre la Creación lo llevó a escribir su tan famoso libro: “Genesis and the Big Bang” (Bantam). Escuchen su excitante descubrimiento sobre las similitudes entre las teorías de los grandes científicos y las palabras de los grandes Sabios Judíos – amén de dar una razón científicamente satisfactoria respecto de los fósiles prehistóricos encontrados, en esta aclamada versión de lo que realmente pasó en “el comienzo”.

Una de las aparentes contradicciones entre la Torá y la ciencia es la edad del universo. ¿Tiene mil millones de años como dicen los datos científicos, o son miles de años, como dicen los datos bíblicos? De acuerdo con la tradición de la Torá, no llegamos a tener ni 5800 años, a pesar de que los datos del telescopio Hubbell o del telescopio en Hawaii, indican un número de 15 mil millones de años.

Intentando resolver esta aparente contradicción, es interesante mirar históricamente las tendencias del conocimiento, ya que como es sabido nunca hay pruebas absolutas. Podemos observar cómo la ciencia ha cambiado su visión del mundo, no siendo esta la visión de la Torá, puesto que la Torá no tiene la opción de cambiar. (Yo intentaré no usar los comentarios bíblicos modernos, porque ellos ya conocen a la ciencia moderna, y están influenciados siempre por ella).

Los únicos datos que usaré están basados en los comentarios antiguos. Esto incluye el texto de la Torá (de hace más de 3300 años) con la traducción de la Torá al Arameo del sabio Onkelos (siglo I), el Talmud (redactado en el siglo V), y los tres principales comentaristas de la Torá. Hay muchos comentaristas, pero por sobre todo hay tres que son aceptados por todos: Rashi (siglo XI, Francia), quien trae la comprensión simple del texto, Maimónides (siglo XII, Egipto), que maneja los conceptos filosóficos, y Najmánides (siglo XIII, España), uno de los primeros cabalistas.

Estos antiguos comentarios fueron concluidos hace cientos o miles de años atrás, mucho antes de que Hubbell fuera un destello en los ojos de su tatarabuelo. Así que no hay ninguna posibilidad de que la información de Hubbell u otros científicos haya influenciado sobre ellos. Esto es un componente importante en mi tentativa de mantener la siguiente discusión en un alto grado de objetividad.

Un Universo con un ComienzoBing Bang

En 1959, fueron encuestados los principales científicos americanos. Entre todas las preguntas formuladas estaba la siguiente: “¿Cuál es su concepto de la edad del universo?”. En 1959, la astronomía era popular, pero la cosmología – el entendimiento del universo a través de la física – estaba recién empezando a desarrollarse. La respuesta a esa encuesta fue publicada en la revista “El Científico Americano” – la revista de ciencias más leída en el mundo. Dos tercios de los científicos dieron la misma respuesta. La respuesta que dos tercios – una mayoría abrumadora – de los científicos dio fue:

“¿Comienzo? No hubo un comienzo. Aristóteles y Platón nos enseñaron hace 2400 años que el universo es eterno. Oh!, nosotros sabemos que la Biblia dice: ‘En el comienzo’; eso es una linda historia que ayuda a los niños a irse a la cama por las noches, pero nosotros los científicos sabemos más cosas: no hubo un comienzo”.

Eso fue en el año 1959.

En 1965, Penzia y Wilson descubrieron el eco del Big Bang en la oscuridad del cielo en la noche, y el paradigma del mundo cambió de un universo que era eterno a un universo que tiene un comienzo. La ciencia hizo un enorme cambio en su entendimiento sobre el mundo. ¿Entienden el impacto? La ciencia dijo que nuestro universo tuvo un comienzo! Que las primeras palabras de la Torá son correctas! La evolución, el hombre de las cavernas, y mucho otros temas más, pasaron a ser problemas triviales comparados al hecho de que ahora “entendemos” que tuvimos un comienzo.

Por supuesto, que el hecho de que hubo un comienzo no prueba que hubo un Iniciador. Si la segunda parte de Génesis 1:1 es correcta o no, no lo sabemos desde un punto de vista secular. La primera parte es: “En el comienzo…”; la segunda parte es: “…D’os creó los cielos y la tierra”. La física admite la posibilidad de un comienzo sin un Iniciador. Yo no voy a entrar en este tema por ahora, pero en mi nuevo libro, “The Science of G-d”, examinaré el tema en detalle.

La pregunta en la que nos habíamos quedado es: ¿Hace cuánto tiempo ocurrió ese “comienzo”? ¿Fue como dice la Torá, hace un poco más de 5700 años, o hace 15 mil millones de años como es afirmado por la comunidad científica?

Todo Comenzó en Rosh Hashaná

Lo primero que tenemos que entender es el origen del calendario judío. En nuestro calendario, la cuenta de los años comienza a partir del día de la creación de Adam, el primer hombre. Pero además, hubieron seis días anteriores a la creación de Adam y estos seis días son también significativos. Por supuesto, la pregunta sería: ¿desde cuándo contamos el día cero?

En Rosh Hashaná, el comienzo del año Judío, tocamos el shofar tres veces durante el servicio de musaf (en la mañana). Inmediatamente después de tocar el shofar decimos la siguiente oración:

“Haiom harat olam”“Hoy fue creado el mundo”.

Esta oración puede implicar que Rosh Hashaná conmemora la creación del universo. Pero no es así. Rosh Hashaná sí conmemora una creación, pero no la creación del universo. Tocamos el shofar tres veces para conmemorar tres creaciones que tuvieron lugar en los seis días del génesis. Primero fue la creación de todo el universo y sus leyes naturales. Luego, en el día quinto, fue creada la vida animal. Finalmente, al final del sexto día, fue creada la vida humana, y justo aquí aparece Rosh Hashaná. Esto significa que nosotros comenzamos a contar nuestros casi 5800 años desde la creación de Adam, el primer hombre, en el sexto día de la creación del mundo.

Nosotros tenemos un reloj que comienza con Adam, y los seis días de la creación están separados de este reloj. Esto nos indica que la Biblia tiene dos relojes.

Esto puede parecer una moderna racionalización si no fuese por el hecho de que los comentarios talmúdicos de más de 1500 años de antigüedad, ya nos habían hablado de estos conceptos. En el Midrash (Vaikrá Rabá 29:1) encontramos que todos los Sabios están de acuerdo que Rosh Hashaná conmemora la creación de Adam y que los seis días del génesis están separados de nuestro sistema de “contar el tiempo”.

Cuando esta información fue registrada por primera vez, 1500 años atrás, no fue porque uno de los Sabios estaba hablando con su hijo de 10 años que le dijo: “Papi!, no lo vas a creer! Fuimos hoy al museo y aprendimos todo sobre un mundo de mil millones de años!”, a lo que el padre le contestó: “Oh, entonces más vale que cambie la Biblia y en mi calendario contaré por separado los primeros seis días”.

Esto no fue lo que pasó. Tu tienes que situarte hace 1500 años atrás, cuando las personas viajaban en burro y no había electricidad.

¿Por qué los primeros seis días fueron sacados del calendario? En ese tiempo no había necesidad de separarlos!

La razón por la cual fueron separados es porque el tiempo es diferente en esos seis días del génesis. “Fue la noche y la mañana; día uno, segundo día, tercer día, etc.”, es una manera exótica y rara para describir el tiempo.

A partir de Adam, el curso del tiempo es descripto totalmente en términos humanos. Adam vivió 930 años, Shet vivió 912 años, etc. Desde Adam en adelante, el curso del tiempo es totalmente humano. Pero antes de Adam, el tiempo un concepto abstracto: “noche y mañana”. Es como si estuvieras observando los hechos desde un punto de vista en el que no estás íntimamente relacionado con ellos.

Mirando Más Profundamente el Texto

Tratando de entender el curso del tiempo, tenemos que recordar que los primeros seis días de la creación están descriptos en sólo 31 versículos. Los seis días del génesis, los cuales provocaron a mucha gente dolores de cabeza tratando de entender a la ciencia como una oposición de la Biblia, están encerrados en estas 31 oraciones!!

En el MIT, en la biblioteca de Hayden, tenemos 50.000 libros que tratan el tema del desarrollo del universo: cosmología, química, termodinámica, paleontología, arqueología y las físicas de alta energía de la creación. En Harvard, en la biblioteca Weiger, hay probablemente 200.000 libros que hablan de estos mismos temas. Pero la Biblia sólo nos ofrece 31 oraciones acerca del tema, y no pienses que con una simple leída sabrás cada detalle que aparece dentro del texto, pues es obvio que tenemos que profundizar en su entendimiento para obtener la información que buscamos.

La idea de tener que profundizar en el texto no es una racionalización. El Talmud nos dice que desde la primera oración de la Biblia hasta el comienzo del segundo capítulo, el texto está escrito en forma de parábola – un poema con un texto y un subtexto. Ahora, sitúate 1500 años atrás, en los tiempos del Talmud. ¿Por qué el Talmud piensa que fue una parábola? ¿Piensas que 1500 años atrás, las personas pensaban que D’os no podía hacer todo el universo solamente en seis días?

Nosotros tenemos el problema hoy en día con la cosmología y los datos científicos. Pero 1500 años atrás, ¿cuál fue el problema que había con los primeros seis días? Ninguno. No hubo problema.

Entonces cuando los Sabios excluyen a los primeros seis días de nuestro calendario y dicen que todo el texto es una parábola, no es porque tratan de justificar lo que vieron en el museo local. No habían museos en aquellos tiempos. Nadie estaba excavando para encontrar fósiles. El hecho es que una leída profunda del texto pone en claro que hay mucha información oculta plegada en capas por debajo de la superficie.

La idea de buscar un significado más profundo en la Torá no difiere de la idea de buscar un significado más profundo en la ciencia. Si te levantas temprano en la mañana, mira y verás al Sol saliendo por el este. Espera algunas horas y el Sol se pondrá por el oeste. La “lectura” simple es: “el Sol está girando alrededor de la Tierra”. Pero hay mucho más que eso. ¿Y la Tierra girando en su eje? ¿Y si te olvidas del resto del universo y sólo tomas el sistema solar-terrestre? No es el Sol quien se está moviendo, a pesar de que eso es todo lo que se recibe a través de la percepción humana.

En el sistema solar-terrestre es el Sol quien está parado y la Tierra es la que está en movimiento, rotando en su eje. Esto significa que en este momento nos estamos moviendo a 800 millas por hora. “Allí van las nubes, mira como pasan zumbando!”. No, eso no es lo que está pasando, porque todos nos estamos moviendo juntos. Nosotros no lo sentimos porque es un movimiento de inercia, no hay aceleración. Es por eso que nos sentimos como si estuviésemos parados. Pero de hecho nos estamos moviendo a 800 millas por hora cuando rotamos para obtener un día y una noche en un ciclo de 24 horas.

Nuestra Tierra se mueve alrededor del Sol a 30 millas por hora aproximadamente y todo el sistema solar se mueve alrededor del centro de nuestra galaxia a 250 millas por segundo aproximadamente. Pero sentimos algo? No. Es por eso que cuando Galileo discutió y proclamó que la Tierra no estaba quieta, fue arrestado.

Así como miramos profundamente en la ciencia, también necesitamos mirar profundamente en el texto bíblico. Miles de años atrás aprendimos que en el texto hay entrelíneas que expanden la idea que hay detrás de él. Son estas entrelíneas las que yo quiero ver ahora.

La Historia de la Naturaleza y la Historia Humana

Hay tempranas fuentes judías que nos dicen que el calendario está dividido en dos partes (aún precediendo al Midrash Vaikrá Rabá, que tiene más de 1500 años y lo dice explícitamente). En el último discurso que Moshé le dio al pueblo, él les dice que para ver las huellas de D’os en el universo, “consideren los días de antaño, entiendan los años de las generaciones” (Deuteronomio 32:7).

Najmánides, pregunta: “¿Por qué Moshé quiebra el calendario en dos partes: ‘Los días de antaño’ – por un lado, y ‘los años de las generaciones’ – por el otro? Porque ‘consideren los días de antaño’ se refiere a los seis días del génesis, mientras que ‘entiendan los años de las generaciones’ se refiere a todo el tiempo que se cuenta desde Adam en adelante”.

Moshé dice que podemos ver el “sello” de D’os en el universo de una o dos maneras. Mira los fenómenos de los seis días y el desarrollo de un universo que es increíble, y si eso no te impresiona, entonces puedes considerar a la sociedad desde Adam en adelante – el fenómeno de la historia humana. De cualquiera de las dos maneras podrás encontrar el “sello” de D’os.

Recientemente me encontré en Jerusalem con el Profesor León Lederman, Premio Nobel en física. Estábamos hablando de ciencia, obviamente, y en la conversación le dije: “¿Qué piensas sobre la espiritualidad, León?”. Él me contestó: “Shroeder, yo puedo hablar de ciencia contigo, pero sobre espiritualidad habla con las personas que están del otro lado de la calle, los teólogos”. Él continuó: “Pero sí encuentro increíble el retorno del pueblo judío a su tierra”.

Interesante. La primera parte de la declaración de Moshé, “consideren los días de antaño” – sobre los seis días del génesis, no impresionó al Prof. Lederman, pero “entiendan los años de las generaciones” – la historia humana, sí lo impresionó. El Prof. Lederman no encontró nada asombroso que los esquimales comen peces en el Ártico y no encontró nada grandioso que los griegos comían musaka en Atenas. Pero él sí encuentra algo realmente increíble que los judíos coman falafel en la calle Yaffo porque no tendría que haber pasado. Históricamente no tiene ninguna lógica ni sentido que los judíos hayan vuelto a la Tierra de Israel, sin embargo eso es lo que pasó.

Y esa es una de las funciones del pueblo judío en el mundo: actuar como una prueba y una demostración. Nosotros no queremos que todos sean judíos en el mundo para entender que hay algo en la historia que hace que ésta no sea en absoluto casualidad, que hay alguna dirección en el curso de la historia. El mundo ya lo ha visto a través nuestro. No es casualidad que Israel está en la primera página del New York Time más que cualquier otra nación.

Contnuara….

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