Capitulo 4 “La misión del profeta”

 Entonces me dEl libro de Ezequielijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día.  (Ezequie l2:3)

 Todos los profetas, cuando reciben visiones proféticas, sus miembros se conmueven y su fuerza física decae, sus pensamientos se enloquecen de manera tal que su comprensión queda confusa o como se declara sobre Daniel:

 “Me quedé solo y entonces contemplé esta gran visión, no tuve fuerzas y mi semblante se mudó como destruido y no pude detener a mi fuerza que me abandonó”                                                                                                                                                  (Daniel 10:8)

 El mismo espíritu es el que da fuerza a Ezequiel:

Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable. Y el Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso en pie; y oí al que me hablaba.                                                                                                                                                                                  (Ezequiel 2:1-2)

¡Qué terrible hermosura!. Ezequiel necesita asistencia para poder estar viendo toda la visión, cualquier neófito se ofrecería voluntario y desearía quedarse en ese lugar mucho tiempo experimentando todas la sensaciones “maravillosas” e indescriptibles pero la realidad es que las sensaciones no son muy agradables, por lo menos al principio.

Ezequiel esta delante del trono, por su naturaleza como hijo del hombre. Estas visiones van acompañadas de miedo y debilidad.

También en el monte Sinaí el temor se apodero del pueblo, hasta el punto que pidió a Moisés que fuera él y les contara lo que estaba pasando

Y toda la nación vio las voces y las llamaradas, y el sonido del shofar, y la montaña estaba consumida por humo. El pueblo vio y estaba asustado; por eso ellos se pararon a distancia. Le dijeron a Moisés, ‘Tú háblanos y escucharemos, pero Dios no nos debe hablar para que no muramos.’                                                                                                                                                                                                                 (Éxodo 20:15-16)

Aquí la biblia nos dice que la gente vio los sonidos, y que esto los asustó. Le pidieron a Moisés que hablara, para poder escuchar.

Pero aquí empieza la tarea dura del profeta, hay que empezar a trabajar, un trabajo duro y enviado a un pueblo rebelde, que lo más seguro es que no quiera escuchar, porque no hay nada peor que alguien que no quiera escuchar.

El Actors Studio es   una asociación para actores profesionales con sede Nueva York. Fundado en 1947 por Elia Kazan, el Studio es conocido por su trabajo refinado hacia los actores enseñando el “método”, un enfoque originalmente desarrollado por el Group Theatre en los años 1930 a partir de las innovaciones de Konstantin Stanislavski. En su serie televisa pasaban artistas y directores famosos a los que hacían una serie de preguntas tipo test muy interesantes. Una de estas preguntas en este caso era para Steven Spilberg decía así:

-¿Una vez llegue al cielo, que le gustaría que dijese Dios de usted-

Spilberg respondió:

-Me gustaría que Dios dijera de mi “Gracias por escucharme”.-

El afamado director dio en la clave vivimos en una sociedad que nadie escucha la voz de los sabios, si los hubiere y menos la voz de Dios hablando a una sociedad extraviada, egoísta sin poder entender nada mas allá de sus propios deseos.

Hay una diferencia clara entre ver y escuchar el profeta escucha la palabra de Dios y esta empieza a formar parte de el mismo, llevándole a actuar de una forma determinada conforme a la palabra recibida.

El profeta puede obtener ciertos datos de origen inspirado, pero muy distinto es poder manipularlos de modo productivo y provechoso. Esto significa que en el 98% de las ocasiones que Dios nos habla y obtenemos datos en la fuente espiritual, al momento de pasar a descifrarlos los perdemos, o decodificamos erróneamente convirtiendo los datos en pistas falsas.

El Faraón en la época de José, con su sueño de las siete vacas y las siete espigas; obviamente era un sueño inspirado, pero hasta la intervención del intérprete de Dios Jose el sueño dio para malos entendidos, angustia, malestar.

 Una interpretación sobre los rollos era una costumbre Judía por la cual una familia se veía abocada a vender una propiedad , esta no era quitada de forma inminente . En el rollo se escribían las perdidas y los problemas que había tenido y se sellaban con siete sellos y detrás se escribían las condiciones y requisitos y condiciones para volver a comprar las posesiones. Si se encontraba a alguien que pudiera pagar el precio y cumplir las condiciones, actuaria como un redentor y todo podría ser devuelto a su dueño original.

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