Señales de los tiempos Por Rebecca J. Brimmer.

Fuente: Puentes para la Paz Rebecca J. Brimmer, Presidenta Ejecutiva Internacional

Inestabilidad, incertidumbre y volatilidad son palabras onerosas, pero muy limitadas cuando intentamos describir al mundo actual. Cada reportaje noticioso que escuchamos revela otra crisis de alguna clase, y parece que gran parte de la existencia humana es afectada. La inestable moneda nacional, el volátil mercado de valores y las enormes deudas nacionales y personales son factores que analistas dictaminan podrían propiciar una recesión no vista desde la gran depresión económica del siglo pasado.
Moralmente, vivimos una época que hubiera escandalizado a nuestros abuelos. Y entonces está la amenaza de otra guerra mundial, a medida que el islam radical confronta la civilización occidental. Geográficamente, estamos viendo un aumento en terremotos, inundaciones, tormentas y sequías. Recordemos las palabras de Yeshúa(Jesús) cuando dijo: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es sólo el comienzo de dolores” (Mateo 24:7-8).

Israel también es afectado por todo lo anterior. Los científicos advierten que hace tiempo debió ocurrir un devastador terremoto, y las condiciones de sequía han impactado tanto al Mar de Galilea, nuestra fuente primaria de agua potable, que pronto no podremos seguir extrayendo agua de allí. Amenazados por Hamás, Hizbolá, Siria e Irán, los israelíes temen que pudiese estallar una guerra en cualquier momento. Casi un cuarto de millón de personas viven bajo el nivel de pobreza, y el costo de alimentos y productos va aumentando vertiginosamente. En cuanto a la moralidad, Israel enfrenta los mismos problemas que el resto del mundo.

Éstas son verdaderas señales de los tiempos en cumplimiento de las profecías bíblicas. En Puentes para la Paz decimos: ¿Por qué tan sólo leer acerca de la profecía bíblica cuando puede ser parte de ella?” Es sólo un lema, pero es muy cierto. ¡Y de hecho, somos parte de la profecía bíblica! Durante mi vida, he visto el cumplimiento literal de muchas profecías. Estoy segura que los profetas hubieran ansiado ver el cumplimiento de sus palabras, escritas bajo la inspiración del Espíritu Santo. Pero Dios, en Su sabiduría y soberanía, decidió que usted y yo estuviésemos vivos para presenciar estos días. No tan sólo tenemos el privilegio de observar a Dios en acción, ¡sino que tenemos el asombroso privilegio de participar en el cumplimiento de Su Palabra!

¿Cuán Importante es la Profecía Bíblica para Dios y Por Qué?

¿Sabía usted que el 37% de la Biblia es de carácter profético? La profecía bíblica es un regalo de Dios a Su pueblo, y es uno de los factores que comprueban la autoridad y autenticidad de la Biblia. A medida que vemos el asombroso cumplimiento profético, sabemos que podemos confiar en Dios para que cumpla el resto de Su Palabra. La profecía revela el poder y la sabiduría de Dios, y su mensaje nos instruye y advierte. Es un mensaje que da ánimo y esperanza a los hijos de Dios. También contiene el imperativo de actuar, ya que Dios está buscando participantes y no meros espectadores. Si estudiamos, comprendemos y correctamente identificamos los planes de Dios, nos vemos invitados a participar con Dios. Henry Blackaby, en su libro Mi Experiencia con Dios, dice que debemos descubrir lo que Dios está haciendo e involucrarnos en ello.

¿Por qué los pastores casi no enseñan sobre la profecía bíblica? Hay muchas razones. Mi esposo y yo estudiamos una vez en un buen Colegio Bíblico en Springfield, Missouri. Estudiamos doctrina y otros asuntos importantes, ¡pero nunca nos requirieron tomar un curso de profecía bíblica! Podíamos haber tomado ese curso como electiva, pero muy pocos estudiantes lo hacían. Eso es cierto en casi todos los seminarios y colegios bíblicos. Pastores que han tomado clases de doctrina e interpretación bíblica a menudo no sienten la confianza de enseñar profecía bíblica porque nunca lo han estudiado.

Algunos otros pastores no quieren enseñar sobre el tema para no promover escapismo, fatalismo o extremismo. Los que creen en un “rapto” previo a “la Gran Tribulación” se les acusa de escapismo, pero cristianos en muchas partes del mundo hoy día, como en Sudán, ya están atravesando tribulaciones. No hay garantía de que no experimentemos tribulaciones. Yeshúa dijo: En el mundo tenéis tribulación (Juan 16:33). Aunque usted crea en un rapto antes de la Gran Tribulación, eso no significa que no podrá haber tribulación previa al rapto. Muchos también creen en un rapto en el medio o a finales de la tribulación. Yo no intentaré argumentar las diversas posiciones, pero debemos estar listos para enfrentar cualquier evento que el futuro nos disponga, sabiendo que Yeshúa también dijo: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Cuando mi esposo Tom y yo éramos pastores de jóvenes hace muchos años, había un hombre en la iglesia muy interesado en la profecía bíblica. Estaba convencido de que el rapto de la Iglesia llegaría muy pronto, de modo que no valía la pena reparar su casa. Su casa literalmente se estaba desmoronando, pero rehusaba arreglarla. Debemos vivir como si el Señor viniese mañana, pero también podemos tener un seguro de vida. Dios espera que vivamos responsablemente.

¿Qué ha Desacreditado la Profecía Bíblica?

Los mayores enemigos del mensaje profético de la Biblia han sido sus mayores admiradores. Han hecho mucho daño al mensaje de Dios al promocionar vano conocimiento y discordia.

Especulación Alocada y Sensacionalismo

La credibilidad de la palabra profética es destruida cuando personas se dedican a la especulación. Cuando usan la profecía como mero ejercicio intelectual, la gente se torna negativa. Muchos entusiastas de la profecía tienden a producir material más sensacionalista que el anterior. A veces producen teorías muy imaginativas en la predicción de eventos proféticos. Acusan a personas de ser “anticristos,” establecen fechas para el rapto, alegan que ciertos eventos tienen tal o cuál significado profético, etc.

Reportajes Falsos

Hace varios años, comenzó a circular una historia de que había un aumento significativo en la población de buitres en el Valle de Meguidó, proféticamente conocido como el Valle de Armagedón. Maestros proféticos estaban diciendo que este aumento en buitres era anticipación de la batalla de Armagedón. Decían que era una nueva especie de buitre, y que las hembras estaban produciendo dos o tres huevos a la vez, en lugar de un sólo huevo usual. ¿Pero cuáles son los verdaderos hechos? Mi padre, el Dr. David Allen Lewis, maestro de profecía bíblica, preguntó a muchos quienes vivían en el Valle de Meguidó o Jezreel si habían notado un incremento en la población de buitres, y respondieron que no. Cuando preguntó sobre ello en la Sociedad Protectora de la Naturaleza en Israel, dijeron que la población de buitres era una especie protegida ¡por estar en peligro de extinción!

Argumentos Inútiles

Juicios ásperos e insultos crueles han sido arrojados entre cristianos con distintas opiniones respecto a los tiempos finales. Eso es vergonzoso. Piénselo: todos los cristianos fundamentados en la Biblia concuerdan respecto a la eternidad: Yeshúa será rey, y Su reino será eterno. Eso es lo más importante. La mayoría concuerda en que habrá un reinado milenial, o sea, mil años de gobierno teocrático en la tierra cuando el Mesías se sentará sobre el trono de David y reinará desde Jerusalén. Pero parece ridículo que hermanos estén en discordia en cuanto al tiempo de tres años y medio, o siete años. Cada creyente debe respetarse el uno al otro, aunque no concuerden en los detalles.

Mi padre solía decir que no le molestaba discutir esos detalles con cualquier creyente, después que tuviera control de sus emociones. Durante sus más de 50 años en el ministerio, muchas personas trataron de convencerlo sobre cierta perspectiva. ¿Cuál era su respuesta? Decía: “He estado estudiando la palabra profética desde 1954. Francamente, no he escuchado un nuevo argumento en ese particular desde hace más de dos décadas. ¿Por qué será tan importante que la gente trate de persuadir a otros sobre su posición en ese asunto tan insignificante de la doctrina cristiana? Claro, quisiera que todos creyeran como yo, pero he dejado eso a un lado porque hay otros asuntos de mayor envergadura en esta batalla de los finales tiempos. Debemos unirnos para confrontar a nuestro enemigo común con la fuerza de la unidad. Existe una doctrina básica para nuestra comunión, como la naturaleza de Dios y la deidad de Yeshúa, pero la doctrina del rapto antes, en medio o al final de la tribulación no es una de ellas. Si su espíritu no está correcto, tendrá muchos problemas en su vida durante los últimos tiempos.”

Tito 3:9-11 nos dice: “Pero evita controversias necias, genealogías, contiendas y discusiones acerca de la ley, porque son sin provecho y sin valor. Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo, sabiendo que el tal es perverso y peca, habiéndose condenado a sí mismo.”

Un Juego de Números

Apocalipsis 13:16-18 habla acerca de una bestia con el número 666. Por largo tiempo, ha habido especulación sobre ese sistema de enumeración y un hombre que llevará el número del 666. Durante la Segunda Guerra Mundial, había muchas ideas de que Mussolini fuera el Anticristo debido a un título que se adjudicó: “VV IL DUCE,” que en numerales romanos equivale a 666. En el pasado, varios papas, Judas Iscariote, Nerón, Napoleón, Stalin, Hitler y Mao Tse Tung fueron identificados como el final Anticristo. Un pastor de Chicago dijo que Hafez al-Assad, el previo presidente de Siria, era el Anticristo.

Mi padre tenía una colección de “evidencias” de que Richard Nixon, Jimmy Carter, Menachem Begin, Anwar Sadat, Pierre Elliot Trudeau, Henry Kissinger, Ronald Reagan, George Bush (padre) y Saddam Hussein eran el Anticristo, por su relación con el número 666. Algunos escribieron convincen-temente que John F. Kennedy no moriría porque era el Anticristo, la “bestia” que sería sanada de su herida y revelada luego al mundo. La mayoría de esos hombres ya han fallecido. Se pierde la credibilidad cuando el candidato escogido para ser el Anticristo no cumple con la expectativa. Nuestro énfasis no debe estar en el Anticristo, sino en el Señor mismo.

Un Juego de Fechas

Muchos han intentado ponerle fecha a la venida del Mesías. Repetidos fracasos han provocado profundas desilusiones. En la década de 1980, un hombre escribió el libro llamado 88 Razones para que el Rapto sea en 1988. Cuando el rapto no ocurrió en 1988, publicó una versión revisada que predecía Su venida durante 1989, y continuó posponiendo la fecha hasta que se cansó. Sin embargo, sobre 300 profecías bíblicas ya han sido cumplidas respecto al Mesías, y el Nuevo Testamento contiene otras 257 referencias sobre el futuro regreso del Mesías a este planeta. Tengo completa confianza de que esas también serán cumplidas. Las Escrituras Cristianas dicen que no sabremos cuándo viene hasta que venga: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mateo 24:36).

Temor de Nuestros Amigos Judíos

El interés cristiano en la profecía bíblica es un asunto de mucha preocupación para la comunidad judía. Nuestras discusiones no sólo circulan entre la comunidad cristiana, sino que nuestros amigos judíos también las escuchan. Algunos temen que nuestro propósito por construir relaciones con ellos en estos tiempos es para que adelantemos la venida del Mesías y precipitemos el exterminio judío. Hace unos años, el anfitrión de un programa de televisión en Estados Unidos llamado 60 Minutos trató de comprender por qué los cristianos apoyan a Israel. En un momento durante la discusión, alguien dijo que los cristianos apoyan a Israel por sus expectativas escatológicas. Se dijo que los cristianos creen que el día vendrá cuando dos-terceras partes del pueblo judío será asesinada, y el restante tercio se convertirá al cristianismo. Nuestros amigos judíos quedaron horrorizados. Para ellos, parecía una total aniquilación del pueblo judío. Luego de eso, muchos me cuestionaron la razón por la cual Puentes para la Paz les estaba ayudando.

He concluido que el pueblo judío vive con un temor existencial al exterminio. Pero la profecía mencionada en el programa de TV proviene de un profeta judío llamado Zacarías. No es una profecía “cristiana.” El pasaje en cuestión dice: “Y sucederá en toda la tierra –declara el SEÑOR– que dos partes serán cortadas en ella, y perecerán; pero la tercera quedará en ella. Y meteré la tercera parte en el fuego, los refinaré como se refina la plata, y los probaré como se prueba el oro. Invocará él mi nombre, y yo le responderé; diré: ‘El es mi pueblo,’ y él dirá: ‘El SEÑOR es mi Dios’” (Zac. 13:8-9).

Pensadores occidentales tienden a leer todo en orden cronológico, pero los profetas escribieron desde una perspectiva hebraica, y el pensamiento secuencial no es siempre su estilo. Debemos ser cautelosos cuando formulamos escenarios proféticos. No podemos estar absolutamente seguros de cómo o cuándo sucederán las cosas. Unos eruditos piensan que ese pasaje de Zacarías ya fue cumplido con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., o con el Holocausto alemán. En respuesta a mis interrogadores judíos, les dije que algunos cristianos podrían estar motivados por esas cosas, pero que las personas en Puentes para la Paz están motivadas por su amor a Dios, y el amor de Dios por Israel y el pueblo judío.

¿Cuál debe ser Nuestra Respuesta ante la Profecía Bíblica?

Esa es una de las preguntas que le he hecho al Señor. Al observar todas las señales de los tiempos, ¿cómo debemos responder? En lugar de enfrascarnos en argumentos teológicos, sensacionalismo o especulación, debemos MANTENER EL RUMBO que llevamos. Dios está cumpliendo Su palabra profética, y debemos ser fieles a Su llamado, comprendiendo que así participamos en el cumplimiento de la profecía bíblica. Pero para que podamos mantener nuestro rumbo, debemos cumplir con los siguientes requisitos:

1. Compromiso

Ya es tiempo de que los cristianos dejemos a un lado nuestras diferencias y nos unamos tras unas metas en común. Me asombra que existan como 38,000 diferentes denominaciones cristianas. La mayoría de ellas originaron en desacuerdos y consecuentes divisiones. Si vamos a ser efectivos para el Señor durante estos tiempos retadores, debemos estar comprometidos a servir a Dios, y el uno al otro, a pesar de que tengamos diferencias teológicas y denominacionales.

2. Claridad

Debemos pedir a Dios una clara comprensión de nuestros propósitos, roles y responsabilidades. Si vamos a mantener nuestro rumbo, debemos primero comprender nuestro rumbo. Debemos ser estudiantes serios de la Palabra. En Puentes para la Paz, esta comprensión implica comprender el dolor del pueblo judío, ocasionado por siglos de persecución y dolor. Necesitamos comprender la manera en que la Iglesia ha percibido a Israel, ha poseído una teología cristiana defectuosa sobre Israel, y cómo contrarrestarla con la Palabra de Dios. También es importante que estemos apercibidos de cómo se desarrollan los eventos en nuestros medios. No debemos cerrar nuestros ojos ante los peligros y rumores de guerra, sino discernir las señales de los tiempos y estar preparados para responder. Es vital que comprendamos nuestro llamado y enfoquemos nuestras prioridades, a la vez que reconozcamos que no todos tienen este mismo llamado. Debemos aprender a respetar el llamado que Dios hace a otras vidas y grupos.

3. Preparación

Cada obra y trabajo tiene prerequisitos. Es necesario estar preparado para lo que viene. En términos universitarios, no se puede tomar Inglés 102 sin antes haber tomado Inglés 101. Como los cristianos enfrentaremos tiempos difíciles, debemos prepararnos en lo físico, espiritual, mental y práctico para poder perseverar. El apóstol Pablo dijo a los gálatas: “Y no nos cansemos de hacer el bien…” (Gálatas 6:9). Pablo hizo esa exhortación luego de haber sido apedreado en Listra, aprisionado con Silas, y sentido la oposición de gran muchedumbre. Él supo enfrentar esos obstáculos sin rendirse. El autor del libro de los Hebreos nos exhorta a correr con paciencia: “Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1).

Espiritualmente, debemos dedicarnos a pasar más tiempo con el Señor: leyendo Su Palabra, orando, buscando Su rostro, adorándole y alabándole. Ya no es suficiente que seamos cristianos de domingo. Necesitamos una relación con Dios las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Pero necesitamos recordar que no lo podemos hacer con nuestra propia fuerza. “‘No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu’–dice el SEÑOR de los ejércitos” (Zacarías 4:6). La Biblia dice que también debemos prepararnos mentalmente. “Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:13).

En términos prácticos, necesitamos prepararnos según el llamado de Dios a nuestras vidas y nuestros ministerios. En Puentes para la Paz, eso significa establecer un almacén de alimento en el norte de Israel para poder responder a cualquier situación de emergencia que surja. En una tierra continuamente amenazada por guerra, mi esposo ha sentido la necesidad de comprar un generador eléctrico. Mantenemos un abastecimiento de agua potable y vivimos en un apartamento que tiene un refugio contra bombas. Durante estos tiempos de dificultades financieras, también debemos pagar nuestras deudas y vivir según nuestros ingresos, no según nuestros deseos. Tom y yo hemos pagado todas nuestras tarjetas de crédito y tomamos cuidadosas decisiones sobre cómo gastar. Algunos todavía necesitan tomar ese paso de fe para hacer lo que Dios les ha pedido hacer. No permitamos que nada intervenga en nuestra respuesta al llamado de Dios. Y todo lo que hagamos debe ser con excelencia, como si lo hiciésemos para el Señor.

4. Trabajo en Equipo

Es absolutamente esencial que reconozcamos que necesitamos el uno del otro. No intentemos hacer las cosas por cuenta propia. Hay bendición en la unidad (Salmo 133). Primero, debemos recordar que nunca estamos solos. El Señor, nuestro capitán de equipo está con nosotros, y debemos confiar en Él: “Así dice el SEÑOR: Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del SEÑOR se aparta su corazón. Será como arbusto en el yermo y no verá el bien cuando venga; habitará en pedregales en el desierto, tierra salada y sin habitantes. Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR, cuya confianza es el SEÑOR. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto” (Jeremías 17:5-8). Y no tenemos que temer: “Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque el SEÑOR tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará” (Deuteronomio 31:6).

También necesitamos apreciar el equipo en que Dios nos ha puesto. Un equipo puede funcionar bien sólo si los miembros actúan como un todo y cada uno trabaja según su capacidad, bajo la supervisión correspondiente, para asegurar que las metas sean alcanzadas. Imagínese un juego de fútbol en que un jugador se aferra a la pelota sin pensar en los demás jugadores. Lo único que le interesa es exhibir su proeza, aunque otro jugador esté en mejor lugar para anotar un gol. Pero cuando los jugadores comparten la pelota, pasándola al que realmente tenga más probabilidades de anotar, se convierte en un equipo formidable. Ese es el tipo de cooperación que la Iglesia necesita durante estos tiempos críticos. Cada cual tiene que estar aferrado al Señor, escuchando Sus instrucciones, trabajando en armonía con los demás que Dios ha puesto en el equipo. Recuerde, la clave del trabajo en equipo es que se pongan las necesidades del proyecto por encima de los deseos y las preocupaciones propias.

Cooperando con Dios

Manteniendo el rumbo no es fácil. Requiere concentración, compromiso, destreza, trabajo en equipo y resistencia. Puentes para la Paz ha tomado la decisión de “mantener el rumbo” que Dios nos ha dado. ¿Y usted? ¿Será algo fácil? Probablemente no, pero lo haremos con la ayuda de Dios, como un equipo que sabe que su llamado de Dios es más importante que la necesidad individual.

Ciertamente, Yeshúa habló acerca de un día en que habría guerras y rumores de guerra, terremotos, hambres, pestilencias, ofensas, odio, falsos profetas y apatía (Mateo 24). En nuestro mundo actual, vemos todas esas señales de los tiempos. ¿Cuál debe ser nuestra respuesta? No debemos hacer especulaciones alocadas o proclamaciones dogmáticas, sino continuar cooperando fielmente con lo que Dios está haciendo, manteniendo el rumbo de lo que nos ha dado para hacer. “Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).

Por Rebecca J. Brimmer, Presidenta Ejecutiva Internacional

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Categorías:estudios

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