Profetas y profecia (parte segunda)

MOISES EL PROFETA DE LOS PROFETAS

revelacionesLos descendientes de Jacob estaban ahora en Egipto, donde se multiplicaron. El nuevo faraón, temiendo que los israelitas se unieran a las fuerzas enemigas para derrocarlo, inició una política de opresión, reduciéndolos a la condición de esclavos. Supervisados por crueles capataces, fueron forzados a construir las fortalezas y ciudades de almacenamiento de Pitom y Raamses, en la frontera de Egipto. Sin embargo, los intentos del faraón por reducir numéricamente la población judía resultaron ineficaces, pues su tasa de natalidad aumentaba decididamente. Tomando una drástica medida, el soberano egipcio ordenó a las parteras hebreas que mataran a los niños varones en el momento de nacer. Pero las comadres desobedecieron por temor de Dios. El faraón ordenó entonces que todo varón recién nacido fuera ahogado en el Nilo.

Abraham y Iojéved miembros de la tribu de Leví, eran padres de dos niños, Miriam y Aarón. Poco después del decreto del faraón, Iojéved dio a luz a un segundo varón. Cuando ya no pudo mantener en secreto el nacimiento de su hijo, colocó a éste en una arquilla de juncos que dejó entre las plantas de la orilla del Nilo (bajo supervisión de Miriam). La hija del faraón fue a bañarse en el Nilo, vio la arquilla y envió a una de sus servidoras a traerla. Se dio cuenta de que había en ella un niño hebreo y sintiendo piedad por él, decidió adoptarlo. Miriam se adelantó y con el permiso que le diera la princesa para buscar un ama de cría, regresó con Iojeved, bajo cuyo cuidado el niño recibió más tarde enseñanzas sobre las tradiciones de sus antepasados. El niño fue llevado al palacio real y se lo llamó Moisés, que significa: “extraído de las aguas”.

Después Moisés se enfrento al Faraón en una confrontación espiritual Las diez plagas  (Ver Las diez plagas una confrontación espiritual)

Moisés tuvo una visión extraordinaria: una zarza que ardía sin consumirse. en tanto Moisés observaba esa maravilla, Dios se dirigió a él por primera vez y le ordenó que se quitara los zapatos, pues de hallaba en suelo sagrado. Luego le informó que sería el mensajero del Señor para sacar a los israelitas de Egipto y llevarlos a la Tierra Prometida. Moisés respondió que él era indigno de una tarea tan magna, pero recibió la promesa de la ayuda Divina. Moisés preguntó entonces qué respuesta debería dar cuando los israelitas le preguntaran por el nombre de Dios. El Señor respondió que El podría ser revelado con la expresión Ehié asher Ehié, “Ehié, seré el que seré.

“Muy pronto los egipcios estuvieron pisándoles los talones a los judíos, que fueron dominados por el pánico y se quejaron amargamente a Moisés: “Habría sido mucho mejor para nosotros servir en Egipto que morir en el desierto”, clamaban. Pero Moisés les aseguró que Dios lucharía por ellos una vez más. La columna de nubes que los guiaba se movió hacia la retaguardia, creando un velo oscuro que obstaculizó el avance egipcio. Por orden del Señor, Moisés extendió la mano sobre el Mar Rojo. Un fuerte viento sopló, entonces, del Este y dividió las aguas. Esto permitió a los israelitas cruzar el mar con el lecho seco.

cruzando

El primer día del tercer mes (Siván) después de su partida de Egipto, los Hijos de Israel llegaron al desierto de Sinaí y acamparon frente a la montaña. Moisés se aproximó a ella y oyó la voz del Señor que lo instruía para que recordara al Pueblo cómo El los había liberado de Egipto. Si ellos Le obedecían, se transformarían en “un reino de sacerdotes y una nación santa”. Moisés descendió de la montaña y repitió las palabras del Señor a los ancianos y a todo el pueblo. Como una nación unida respondieron todos a una: “Nosotros haremos todo lo que nos ha dicho el Señor”. Moisés informó de estas palabras a Dios y le comunicó que Dios aparecería en una densa nube y le hablaría delante de toda la congregación . De esta forma, nunca se dudaría otra vez de Su divina comisión. El pueblo debía prepararse durante tres días para el gran suceso de la aceptación de la Torá. No debían tocar los límites de la montaña bajo pena de muerte.

Profeta y profecia

La vida de Moisés ha sido llevada al cine en varias ocasiones, una de las más conocidas fue Los Diez Mandamientos de C.B. de Mille. Ello nos da una ligera idea de los acontecimientos Bíblicos vividos por el Pueblo Hebreo en unos momentos más importantes de la historia de la humanidad en cuanto a la relación con Dios.

Después de que transcurrieron esos tres días, el seis de Siván, se produjeron truenos y relámpagos, y una densa nube descendió sobre la montaña. Se oyó el llamado de la trompeta y Moisés llevó al pueblo hasta el pie de la montaña. El monte Sinaí estaba envuelto en humo y el Señor convocó a Moisés a la cima. Luego le ordenó que advirtiera al pueblo que no debía contemplar la Manifestación Divina y Moisés cumplió la orden.
Después llegó el momento supremo de la historia del mundo. La voz del Señor fue oída por todo hombre, mujer y niño, mientras formulaba las bases de la conducta moral y religiosa de todos los tiempos: Los Diez mandamientos. Los judíos estaban atemorizados por todo lo que habían presenciado que se alejaron de la montaña y rogaron a Moisés que les hablara en lugar de Dios, por temor a morir. Moisés como profeta fue un hombre excepcional, tuvo una relación con Dios como nadie antes tuvo.

Y el Señor les dijo: «Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros un profeta de Yawe, me apareceré a él en visión, en sueños le hablaré. 7No así con mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. 8Cara a cara hablaré con él, claramente y no con enigmas, y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra  mi siervo Moisés?»                                   (Números 12:6)

La palabra visiones es traducida del hebreo marot y tiene otra acepción en hebreo también significa “espejo”. Moisés tenia un nivel de profecía tan profundo, ningún Profeta había podido alcanzar tal profundidad. En el Talmud , se comenta que entre los profetas hay quien capta a Dios detrás de muchas separaciones, y hay quien lo capta detrás de pocas, todo según la cercanía con Dios que tengan y el nivel de profecía que posean.  Incluso se ha declarado en el tratado (Babli-Yebamot 49b) que Moisés captó a Dios detrás de una sola separación que era clara, es decir: transparente; así se cita:

“Observó en una Aspaklaria (vidriera) que ilumina los ojos”. Esta Aspaklaria es el nombre de un espejo hecho de un material transparente, como el cristal y el vidrio. Según el nivel de profecía alcanzado por el profeta (3), esta Aspaklaria era más o menos clara.

Pablo como buen rabino conocía esta enseñanza y dice:

“Ahora vemos por espejo (Aspaklaria), en oscuridad; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.”   (I, Corintios, 13, 12)

La similitud del libro de Ezequiel y Apocalipsis de Juan resulta asombrosa. Lo vemos en el siguiente versículo:

Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, decía: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de éstas.  ( Apocalipsis 4:1)

En libro de Apocalipsis Juan utiliza el verbo “miré” al igual que Ezequiel, no se trata del simple hecho de ver es la misma palabra que se utiliza para visión, podríamos deducir que el sentido de mirar se refiere a que está viendo con ojos espirituales. Todo el mundo puede ver con sus ojos, pero no todo el mundo puede mirar con sus ojos espirituales.

Jesús aconseja simbólicamente de proveernos de un colirio que pueda abrir los ojos a una dimensión de  profética e espiritual más elevada:

… y colirio para ungir tus ojos para que puedas ver.

En el Talmud (Sucá 45b) encontramos que la aspaklaria se vincula con el mirar ,específicamente con la visión profética.
Si continuamos indagando encontramos que es un elemento vítreo, que puede servir tanto para reflejar (espejo, por ejemplo) como para magnificar (lente de aumento, por ejemplo). Si nos atenemos tanto al sonido como a la definición, no dejamos de encontrar similitudes entre la voz “aspaklaria” y la voz “especular”, es decir que refleja o que está compuesto por hojas brillantes; y asociada también con “espectador”, es decir, que observa, que mira. Se usa para describir la profecía de Moisés, como una “mirada en aspaklaria mehirá“, una “mirada en aspaklaria diáfana o luminosa”, en contraposición con las otras miradas proféticas, que son percibidas con menor intensidad o claridad.

Es interesante notar que ambas metáforas implican el observar, pero que llevan a ideas muy diferentes. En una, la profecía proviene de lejos, para lo cual se precisa un lente de aumento que permita alcanzar esas distancias espirituales. El profeta es aquel que se esmera por conectarse con esa realidad trascendente, lejana. En la otra, la profecía es un reflejo especular, por lo que se infiere que la profecía surge desde el ser del profeta, que debe tener la capacidad para distinguirse correctamente y reconocer el mensaje del Eterno en su vida. Cuanto más ha trabajado la persona sus midot, sus cualidades, más espiritual es su completa existencia, por tanto hasta en lo cotidiano encuentra conexión directa con el Eterno.

Otra interesante nota podría ser la siguiente. Una persona que trabaja sus atributos emocionales, mentales, espirituales, llega a obtener una mirada escrutadora que traspasa los velos de la trascendencia. Pero cuando la persona no trabaja en perfeccionar sus cualidades, queda viendo solamente un reflejo de sí mismo, vacío de trascendencia y lleno de egoísmo.
Esto recuerda aquella anécdota en la cual el sabio le pide al rico que mire a través de la ventana y le diga lo que ve. El rico dice que ve gente, el cielo, árboles, el barrio. Un rabino entonces pone una bandeja de fina plata detrás del vidrio y entonces pide al rico que nuevamente le diga lo que ve. Y éste solamente se ve a sí mismo.
El egoísmo negativo, hace desaparecer al mundo para que solamente te veas a ti mismo y te creas el único digno de recibir bien.
10Entonces dijo Moisés al Señor: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni desde que tú hablas con tu siervo, porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.11El Señor le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, el Señor? 12Ahora, pues, ve, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de hablar.                   ( Éxodo 4:10)

Moisés era un profeta. Cuando la gente venia a Moisés para “juicio”, ellos venían a él para recibir guía, o sea, para conocer “la voluntad de Dios” para sus vidas con relación a algún asunto en particular. En este sentido, Moisés estaba funcionando como profeta cuando juzgaba al pueblo que llegaba a él. Y cuando 70 personas fueron apartadas para que asistieran a Moisés , fueron asimismo dotados de poder para profetizar. Esto solamente sucedió a ellos en una ocasión, según informa nuestro texto, pero fue suficiente para demostrar que a ellos se les había dado la capacitación divina necesaria para llevar a cabo su trabajo”.

 24Salió Moisés y comunicó al pueblo las palabras de Yawe. Luego reunió a los setenta hombres entre los ancianos del pueblo, y los reunió alrededor del Tabernáculo. 25Entonces Yawe descendió en la nube y le habló. Luego tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta hombres ancianos. Y en cuanto se posó sobre ellos el espíritu, profetizaron; pero no volvieron a hacerlo. 26En el campamento habían quedado dos hombres, uno llamado Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu. Estaban estos entre los inscritos, pero no habían venido al Tabernáculo. Y profetizaron en el campamento. 27Un joven corrió a avisar a Moisés, y le dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento. Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y le dijo: Señor mío Moisés, no se lo permitas. Moisés le respondió: Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta, y que Yawe  pusiera su espíritu sobre ellos.         ( Números 11:24 al29)

Antes de su muerte, Moisés bendijo al pueblo de Israel. En un lenguaje muy formal y estilístico describió la buena fortuna que le sería deparada a cada una de las tribus. Concluyó con alabanzas a Dios, cuya protección y amor habían de ser eternos, a condición de que el pueblo respondiese con el reconocimiento y la aceptación de Su poder.

Luego Moisés alcanzó su eterna paz en la tierra de Moav. Fue inhumado en el valle, pero nadie conoce el sitio exacto de su sepultura. Aunque tenía 120 años de edad cuando murió, había conservado su vitalidad física, espiritual e intelectual hasta el fin.

MOISES COMO PROFETA

Extraído de El Camino de Dios por Rabi Jaim Luzzato (Librería Judaica)

1) Hay dos niveles totalmente  diferentes de profecía. Uno es para todos los profetas exceptuando a Moisés,  mientras que el segundo es el único nivel al que sólo ha llegado  Moisés. Dios mismo hace esta distinción cuando dice (Números  12:6-7): “Si tiene que haber un profeta entre ustedes, Yo mismo, El Eterno,  se lo haré saber en una visión. No así a mi profeta Moisés”. 

derej hashem2) Cualquier otro profeta   diferente a Moisés habría recibido su profecía a través   de una visión o un sueño como lo establece la Torá (idem   12:6): “Yo mismo lo haré saber a él a través de una  visión, Yo le hablaré en un sueño”. Esto significa que Dios utiliza el poder natural del sueño del hombre como un medio   para transmitir una visión profética. Esto no significa que un   sueño y una visión profética tengan la misma categoría.  A la Sabiduría de Dios le pareció un vehículo adecuado   para la profecía. Cuando nuestros Sabios nos enseñan que “un  sueño es la sexagésima parte de profecía”, no quieren  significar que son lo mismo. Lo que ellos nos enseñan es que ambos contienen   información que el hombre no puede obtener con sus poderes racionales  exclusivamente, como ya vimos.

3) Cuando la influencia de una experiencia profética sobreviene a un profeta, él es privado de todos los sentidos y sentimientos, pierde conciencia, su mente entra a un  estado similar al de dormir y soñar y ello puede permitir que le  llegue la visión profética. Esto puede tener lugar mientras el  profeta está despierto o bien puede ocurrir mientras está dormido en su cama, en cuyo caso la profecía llega a través del sueño  nocturno. En cada caso, la profecía   no se obtiene a no ser que el profeta pierda la conciencia y se vea inmerso   en un trance. En algunos casos esto puede durar un período de tiempo   muy breve y él retorna inmediatamente a su estado normal. Durante el   tiempo en que él experimenta la profecía, debe ser privado de   sus sentidos y debe permanecer en trance hasta que reciba la profecía.

4) La visión profética   no es como ver algo en forma directa. Más bien es como ver a través  de un lente y no de uno sólo sino a través de una serie de lentes,  donde la imagen es refractada de uno a otro. Aunque no es visto directamente,   o que se ve a través de los lentes es el mismo objeto junto con todos   sus movimientos. Además de esto, la visión profética no   es vista como si fuera transmitida a través de un lente claramente pulido,   sino a través de lentes borrosos. Es entonces imposible ver claramente   la Gloria, incluso después de que la imagen haya experimentado todas  estas refracciones. A pesar de esto, lo que el profeta está viendo verdaderamente  es la Gloria de Dios, y es consciente de ello sin lugar a dudas. A este respecto hay también   muchos niveles y grados de profecía. Un profeta puede ver a través   de un lente más claro que otro y percibir su visión con mayor   claridad; no importa en qué nivel de profecía se encuentre, el  profeta siempre percibe la verdad de cada asunto, sabe con certeza que quien  se le está revelando y le otorga el conocimiento es el Creador.

Cada profeta también  comprende el concepto del lente intermediario a su profecía, así   como su esencia y su misterio. Él percibe y entiende la información   que es revelada clara y exactamente, como ya se vio en el tercer capítulo.   Sin embargo, así como la Gloria es vista por él como una imagen refractada, la información es otorgada a él y transmitida por   medio de alegorías y metáforas. Más aún, llegando  a través del sueño a través del cual llega la profecía,  como ya vimos.

5) La profecía de  Moisés, sin embargo, fue de un nivel mucho más elevado. Primero, él no tuvo  que ser privado de sus sentidos y sentimientos para poder experimentar la profecía. Tampoco le llegó a través de un sueño. Moisés pudo   experimentar la profecía en normal uso de conciencia, mientras estaba   despierto. Por eso Dios dijo sobre Moisés (Números 12:8): “Boca   a boca Yo le hablaré”.

Moisés recibió   cada concepto como alguien que ve a través de un único lente altamente  pulido. La información, por lo tanto, no le llegó como una alegoría  sino de una manera directa y clara. Esto es lo que la Torá dice cuando   menciona la profecía de Moisés con visión clara y no con alegorías.  Aun en el caso de Moisés, la Gloria sólo pudo revelarse hasta el punto que él habría de captarlo. Con todo, Moisés no pudo ver la Gloria directamente sino  sólo como una imagen formada en un espejo, porque es imposible para un  ser humano tener una percepción mayor de su Creador. La imagen que vio  Moisés, sin embargo, fue clara y completa, como una imagen vista a través   de un lente brillantemente claro, sin ninguna traza de opacidad. Al respecto, la Torá establece: “Él ve una imagen de Dios”. La forma   visualizada es la imagen, y Moisés lo vio perfectamente. Esto no ocurrió   con ningún otro profeta debido a que ningún otro hubiera podido   obtener tal visión adecuadamente. A causa de la naturaleza  de la visión de Moisés, la información que él percibió  fue clara y voluminosa. En este aspecto, Moisés excedió a todos los demás profetas, como ya fue mencionado.

6) Otra diferencia fue que   ningún otro profeta pudo iniciar una visión profética sino  que sólo la lograban cuando Dios deseaba traer su influencia a ellos.   Moisés, en cambio, podía hacerlo a voluntad. A él le fue   dada la habilidad para que él mismo buscara a Dios cuando lo considerara   necesario y entonces experimentara una revelación.

Las revelaciones de todos   los otros profetas fueron limitadas a las cosas que Dios deseaba que se les   revelaran. Moisés, por el contrario, tuvo todos los sistemas de la creación   revelados. A él le fue dada la autoridad para investigar todas las cosas   y revisar sus aspectos ocultos. Todas las llaves fueron colocadas en sus manos   y él adquirió lo que ningún otro ser humano había   logrado jamás. Esto es el significado de lo que Dios dijo a Moisés   (Números 12:7): “Él es confiable en toda mi casa”, y   asimismo Dios dijo a Moisés (Éxodo 33:19): “Yo haré   pasar todo Mi bien ante ti”.

7) Así como todos   los profetas percibían la visión que era esbozada para ellos desde   la Gloria, también comprendieron el misterio de la visión, así   como el objeto principal. Ellos entonces entendieron por qué un concepto   existe dondequiera que la Gloria pueda ser bosquejada, su modo de transmisión   y el significado de este concepto íntegro.

A través de tal visión   los profetas pudieron también percibir verdadera iluminación con   relación a los misterios de la grandeza de Dios.

Ellos podían también   entender que verdaderamente no había ninguna visión para Dios   mismo y que la visión existe sólo como algo creado para los ojos   del profeta. Todo esto es resultado de la voluntad de Dios, por razones sólo   por Él conocidas.   Con relación a esto se dijo a Israel (Deuteronomio 4:12): “Tú   no viste ninguna imagen, sólo una voz”. También se le dijo   (ídem 4:15): “Tú no has visto ninguna imagen”. Todo   Israel comprendió dos importantes verdades. Primero, ellos comprendieron   que la verdadera esencia de Dios no está incluida en ninguna imagen,   y que está totalmente divorciado de todas las posibles visualizaciones.   Una vez que ellos lo asimilaron, cierta profecía esbozada les fue revelada.   La Torá nos cuenta (Éxodo 24:10): “Ellos vieron al Dios de   Israel”.

Cuando nuestros Sabios hablaban  de cualquier visualización, incluyendo la de Moisés, la llamaron   “la visualización de lo hablado”. Esto significa que la visión   profética no es un retrato de la Gloria sino una visión que está   concebida por los poderes de la palabra. Este “poder de la palabra”  es muy parecido a los lentes ya mencionados, a través de los cuales la  visión es percibida. A través de esto, la experiencia profética  puede hacer que uno tome conciencia de los misterios de la divinidad de Dios, así como de su creación y dirección del universo, como  ya fue aclarado.

No hubo otro profeta como Moisés.

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