profetas profecia y (parte primera)

Significado de profecía.

 profetas 3Se le llama popularmente “profecía” a la predicción de eventos futuros que no pueden ser conocidos por medios naturales. Profecía: en español el término proviene de las voces griegas “pro” antes y “faino” mostrar, en el sentido de enseñar o hacer ver. Al parecer la carencia de un vocablo, en las lenguas profanas, adecuado para verter el nivel de relación entre el hombre y Dios en el Antiguo Testamento, llevó a identificar al profeta como alguien que enseña o muestra algo que ha de acontecer. En el sentido Bíblico el profeta es el portador de una palabra de parte de Dios, la palabra en hebreo es “nabi” que viene de la palabra “nib”  que significa labios.

El es vidente, hombre inspirado por Dios. De lo cual no se sigue que el predecir las cosas futuras haya sido la única tarea del profeta; ni siquiera la principal. Había profetas que no dejaban vaticinios sobre el porvenir, sino que se ocupaban exclusivamente del tiempo en que les tocaba vivir. Pero todos -y en esto estriba su valor- eran voceros del Altísimo, portadores de un mensaje del Señor, predicadores de arrepentimiento, anunciadores de los secretos de Yahvé, como lo expresa Amós: “El Señor no hace estas cosas sin revelar sus secretos a los profetas siervos suyos” (3, 7). El Espíritu del Señor los arrebataba, irrumpía sobre ellos y los empujaba a predicar aún contra la propia voluntad (Is. cap. 6; Jer. 1, 6). Tomaba a uno que iba detrás del ganado y le decía: “Ve, profetiza a mi pueblo Israel” (Am. 7, 15); sacaba a otro de detrás del arado (III Rey. 19, 19 ss.), o le colocaba sus palabras en la boca y tocaba sus labios (Jer. 1, 9), o le daba sus palabras literalmente a comer (Ez. 3, 3).

El profeta auténtico subraya el sentido de la profecía mediante su manera de vivir, llevando una vida austera, un vestido áspero, un saco de pelo con cinturón de cuero (Is. 20, 2; Zac. 13, 4; Mt. 3, 4), viviendo solo y aun célibe, como Elías, Eliseo y Jeremías.

Los grandes hombres del Antiguo Testamento no eran los reyes o los sacerdotes, sino los profetas, ellos Ilamaban siempre a la gente al arrepentimiento y a cumplir la voluntad del Dios que era revelada al hombre. “en toda la historia antigua no hay nada igual a los profetas de los israelitas.” Muchos profetas tenían escuelas de discípulos, Ilamados Bene Nebiim (Hijos de los profetas). “Cincuenta hombres de los Bene Nebiim” (II Reyes 2:7); “Y Ie dijeron los Bene Nebiim a Eliseo: He aquí que el lugar donde moramos ante ti es muy estrecho para nosotros”. (II Reyes 6:1) “y eleve a sus hijos en profetas y a sus jóvenes en nazareos” (Amos 2:11). También había escuelas de hombres que vivían en reclusión par un periodo determinado. Dios preparo a Gada uno de estos hombres para una tarea especial. Había también “escuelas” de los profetas en Ramah (1Samuel 19:18), en Betel (II Reyes 2:3), en Jericó (II Reyes 2:5), y en Gilgal (II Reyes 4:38).

 Características de los profetas:

profetas 11. Sabiduría, es decir debe poseer todas las virtudes intelectuales, de tal modo que su comprensión de la realidad este basada en un profunda conocimiento de lo material y lo espiritual, sabiendo discernir entre ambos.

2. Valentía, o sea debe tener la suficiente valentía para superar sus impulsos y controlarse de no cometer pecados ¿quien se denomina valiente? aI que controla sus impulsos”.

3. Riqueza interior, o sea re refiere a una persona que esta conforme con lo que posee y se comporta con humildad.

4. Comprensión amplia y correcta. Parte de las virtudes intelectuales comprende la capacidad de captar con facilidad las situaciones y las circunstancias.

5. Salud, junto con las virtudes intelectuales y éticas, el profeta debe cuidar su salud e integridad física, que su cuerpo y su temperamento sean equilibrados sin ningún tipo de carencia. (dominio propio).

6. Santidad, se aleja de la mayoría de las personas que viven según los devenires del tiempo y según los placeres del momento; de tal forma su mente estará siempre dirigida a reflexionar sobre temas trascendentales.

7. EI Llamado y unción de Dios, es lo mas importante y como en todos los aspectos relacionados con Dios, debe haber un Llamado de parte de Dios y su unción.

Dos partes que un profeta debe tener en cuenta:

  1.  La conexión a la fuente de Sabiduría perfecta.
  2. Decodificar correctamente el mensaje percibido.

Formas de recepción de las profecías:

1] Uno de los fundamentos de la Biblia es saber que Dios concede profecía a los seres humanos. La profecía en cuestión no recae sino sobre un sabio de amplia sabiduría y fuerte en virtudes, siendo además una persona cuya comprensión sea amplia y muy correcta.

[2] Los profetas poseen diferentes niveles: así como existe entre los sabios aquellos que son mayores que otros, también entre los profetas existe quien es mayor que otro. No obstante, todos han visto la visión profética a través de un sueño, por medio de una visión nocturna, o durante el día pero sólo después de haber caído sobre ellos un sopor. “En una visión me haré conocer, por medio de un sueño hablaré” (Números 12:6).

Todos los profetas, cuando reciben profecía, sus miembros se conmueven y su fuerza física decae, sus pensamientos se enloquecen de manera tal que su comprensión queda vacía para entender lo que vea, como se ha declarado con Abraham: “He aquí un pánico oscuro cayó sobre él” (Génesis 15:12), o como se declara sobre Daniel: “Me quedé solo y entonces contemplé esta gran visión, no tuve fuerzas y mi semblante se mudó como destruido y no pude detener a mi fuerza que me abandonó” (Daniel 10:8).

[3] La información que se le comunica al profeta a través de la visión profética es comunicada en forma metafórica, e inmediatamente se graba en su comprensión la interpretación de la parábola profética y entiende lo que se trata. Así por ejemplo la “escalera” que vio Jacob y los ángeles que subían y bajaban por ella (Génesis 28:12), los huesos secos de Ezequiel (Ezequiel 37:1-3).

 profetas 4I Samuel 10.5 Una  compañía de profetas: Estas agrupaciones de profetas extáticos son una de las manifestaciones más antiguas del profetismo  israelita. Sus integrantes solían vivir en las inmediaciones de un  santuario o “lugar alto” y practicaban cierta forma de vida comunitaria  (2 R 2.3, 15; 4.38–44); pero su característica más notable era el recurso a la música y a las danzas para entrar en un estado de trance o de  exaltación. Su comportamiento extravagante los hacía a veces ridículos (2 R 2.23) y la exaltación colectiva solía resultar contagiosa (1 S 19.20–24). Fuera de Israel (1 R 18.19–29), e incluso dentro de él ( 1 R 22.10–22), esos estados de frenesí producían con frecuencia manifestaciones cercanas al delirio y la enajenación.

Así también los “animales” que contempló Ezequiel (Ezequiel, cap. 1, 10), o las visiones de la “olla hirviendo”, “el bastón almendrado” que contempló Jeremías (Jeremías 1:11-12); el “rollo” que vio Ezequiel o la “medida” que vio Zacarías (Zacarías 5:6), y así el resto de los profetas.

En algunos casos el profeta comunica la metáfora y su interpretación, como los anteriormente mencionados, en otros casos informan solamente su interpretación. A veces dicen sólo la metáfora sin interpretarla, como en algunos relatos de Ezequiel y Zacarías no obstante todos los profetas reciben la profecía por medio de metáforas y enigmas.

4] Los profetas no reciben profecía en cualquier momento que desean, sino que se concentran y se sientan alegres, tranquilos y solitarios, ya que la profecía no puede recaer cuando la persona está deprimida, ni cuando está inactivo. Por lo tanto, los aprendices de profetas tenían frente a ellos un arpa, un pandero, una flauta y un laúd y ellos deseaban recibir inspiración; así es como se declara: “ellos profetizaban” (I Samuel 10:5), es decir: se esforzaban en comportarse de manera tal de recibir la inspiración, hasta que la recibían.

[5] A aquellos que intentaban profetizar se los denominaba: aprendices de profeta. A pesar que se concentraban y esforzaban en ello, a veces recibían profecía y a veces no.

6] Todo lo que hemos dicho, era el modo de profetizar de todos los profetas anteriores y posteriores  excepto Moisés, el padre de todos los profetas. ¿Qué diferencia hay entre la profecía de Moisés y la del resto de los profetas? Todos los profetas recibían esta inspiración a través de un sueño o de una visión en cambio Moisés profetizaba mientras estaba despierto y de pie.

Todos los profetas recibieron profecía por intermedio de un ángel, por eso contemplan lo que contemplan como metáfora y enigma  Moisés no recibió por medio del ángel, como se declara: “frente a frente he de hablar con él” (Números 12:8). Además: “Habló YAVE con Moisés frente a frente” (Éxodo 33:11); “La presencia de Dios contempló…” (Números 12:8), es decir que no hubo en su profecía metáfora alguna, sino que contempló la información comunicada en forma clara, sin enigma ni metáfora. Esto es lo que la Biblia atestigua sobre él: “Visión clara y no enigma…” (Números 12:8), o sea que no profetizó en enigmas sino a través de visiones claras, contempló la información en forma clara.

Y el Señor les dijo: «Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros un profeta de Jehová, me apareceré a él en visión, en sueños le hablaré. 7No así con mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. 8Cara a cara hablaré con él, claramente y no con enigmas, y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra  mi siervo Moisés?»  (  Números 12:6)

profetas 5

Un ejemplo es Elías todo lo que hizo delante
Del rey Acab y los sacerdotes de Baal, fue respaldado por Dios, confirmándole como profeta, los prodigios y señales que Dios hizo

7] El profeta es posible que recibe profecía para si mismo únicamente, con la finalidad de ampliar su entendimiento hasta que comprenda lo que no hubiere comprendido de aquellos profundos conceptos. También es posible que se lo envíe a parte del pueblo, o a habitantes de ciudades o de reinados, con el objetivo de hacerles entender e informarles lo que ha de ocurrir, o para impedirles que continúen cometiendo acciones reprobables. Cuando lo envían se le proporciona una señal y un milagro, de modo tal que el pueblo sepa que Dios lo envío en verdad. Pero no todo el que hace una señal o realiza un milagro es un verdadero profeta; sino una persona, sobre el que ya hemos sabido de un principio que es apropiado que reciba profecía por su sabiduría o por su unción, a través de los cuales sobresale sobre el resto de sus congéneres, alguien que se comporta según las normas de la profecía con santidad y humildad.

El profeta debe estar respaldado por Dios:

Cuando llegó la hora de ofrecer el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: «Yaveh Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 3Respóndeme, Yaveh, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, Yaveh, eres el Dios, y que tú haces que su corazón se vuelva a ti».38Entonces cayó fuego de Jehová y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y hasta lamió el agua que estaba en la zanja. 3Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: « Yavhe s el Dios, Yaveh es el Dios!».  (I Reyes 18:36 al 39)

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